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En este capítulo se
desarrollan los siguientes ítems:
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Esta descripción, está dirigida tanto a médicos generalistas como a gente con hernia de disco lumbar. La columna lumbar resultó bastante perjudicada por el avance de la civilización. Hay quienes afirman que su estructura anatómica no es la ideal para vivir de pie sin momentos para estar de cuatro patas como los cuadrúpedos. Las mejoras de la vida moderna sumaron otros factores negativos para los discos lumbares :
- La antigua corta vida promedio de 30 años no permitía un gran daño de estos discos.
- Una expectativa de vida de 75 años facilita graves deterioros en la columna vertebral.
- El hombre antiguo cazaba, cultivaba, se sentaba poco y usaba más sus músculos.
- La luz artificial alteró el descanso y el trabajo; los discos se nutren mejor de noche.
- Antes no se exageraba con estar sentado, con levantar grandes pesos, ni con vibraciones.
- La TV, computación y la obesidad, por sedentarismo y mejor comida, dañan los discos.
Las hernias de disco se producen por desgaste mecánico del disco intervertebral sumado a un uso excesivo o inapropiado de la columna, o a vicios de nacimiento o adquiridos, o a algún esfuerzo inadecuado, o sin ningún motivo aparente. Muchas hernias son “autolimitantes”, o sea que siempre curan con o sin ayuda médica. Son las que se benefician acelerando su evolución con los tratamientos kinésicos y, en algunos casos, también con las “terapias alternativas”, técnicas que dificílmente puedan curar los daños mecánicos de los discos en los casos “no autolimitantes“, que empeoran con el correr del tiempo.
Sus causas son de origen biomecánico. Se inicia con una pérdida de agua del disco con desecamiento, aumento de su presión interior y rotura de las fibras internas del anillo fibroso que lo debilitan y comienza a sobresalir en su contorno. En sus puntos más débiles puede abombar hacia atrás y a los costados y comprimir los tejidos vecinos, un cuadro de “hernia de disco”, con dolor lumbar o intenso o “tolerable”, al que muchas veces se suman molestias en miembros inferiores, siendo la más común la “ciática”.
Para lograr su curación “no quirúrgica”, habría que remediar, por lo menos en algo, los daños del disco, reintroducir el sector herniado que comprime los tejidos, aumentar su altura, disminuir su ancho, facilitar la reparación de la brecha débil en la pared de su anillo fibroso que permite su abombamiento, para evitar que la afección se repita. (Figura 1)
Estos efectos biomecánicos son imposibles de lograr por ningún método conocido que no sea el estiramiento de la columna y, mejor todavía, cuando se lo combina con la electrokinesioterapia. Este estiramiento puede ser activo o pasivo, por acción mecánica aproxima los extremos sueltos de las fibras rotas que entran en contacto facilitando su cicatrización, lo que cierra la brecha débil que permitió el abombamiento herniado. Si en ese momento les llega el calor profundo de la radiación onda corta este proceso se acelera. La mejoría del disco por esos efectos biomecánicos devuelve la salud al enfermo pues, no sólo desaparecen sus síntomas, sino que por su mayor altura recupera sus funciones, las que siempre perjudica la cirugía.
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| FIGURA 1 |
El estiramiento de la columna vertebral se utilizó, y aún se utiliza, desde el origen de la medicina. Su eficacia ya quedó fehacientemente demostrada en la Europa de la edad media en la que, los famosos potros de tortura, curaban el dolor lumbar a las víctimas que sobrevivían. Fueron accidentalmente los primeros experimentos exitosos de la historia de la medicina, aunque sin esa intención, usaron seres humanos en forma salvaje como objetos de estudio exagerando las fuerzas de tracción que se podían soportar. Sus exitosos resultados impulsaron, durante siglos, a que los europeos intentaran lograr este efecto con distintas máquinas primitivas aunque sin tracciones excesivas de las que su máximo exponente fue la perfeccionada por el Dr. Cyriac en 1949, cuyos buenos resultados en sesiones largas hicieron que se propagara en todo el mundo occidental.
Así nació el único tratamiento de la historia de la medicina moderna que se heredó de la antigüedad que, con resultados exitosos demostrados hace siglos, perdura hasta hoy. Algunos lo usan todavía como hace 15 años atrás y otros ya adoptaron la moderna tecnología de los sofisticados equipos que se fabrican en EE. UU. Nada, ni en la medicina ni en otras disciplinas, se habría empleado durante más de mil años si hubiera sido ineficaz.
El paso del tiempo y el avance científico dejan errores en los libros que leen los médicos que siempre estudian permanentemente aquellos adelantos que les competen en libros y revistas de su especialidad. Cuando las últimas innovaciones sólo se comunican en publicaciones ajenas a ella, es altamente probable que no lleguen a conocerlas y, por ello, sus indicaciones terapéuticas, acertadas años atrás, pueden llegar a ser ahora, o erróneas, o ya no las mejores de la ciencia médica moderna. Es el caso de las hernias de disco, estudiadas con mayor o menor profundidad por varias especialidades como la traumatología, neurocirugía y neurología, con conclusiones diferentes y una diversidad de opiniones sobre su tratamiento, o que no concuerdan entre sí, o que hasta se contradicen. (Referencias 1 al 18)
Además hay gran variedad de técnicas quirúrgicas, unas mejores que otras; algunas efectúan incisiones mínimas con anestesia local; otras, son “cirugía mayor a cielo abierto”, que a veces insertan prótesis de metal, dependiendo de cada caso. Esto es más relevante en columnas vertebrales con estructura viciosa que hará que, por haberse anulado al disco enfermo, algunos años más tarde los discos que están por encima repitan la misma afección.
Muchos olvidan que la vida se puede sobrellevar sin una pierna o un brazo, pero se hace más difícil para aquéllos con discapacidad y el dolor de una columna lumbar enferma, lo que también perjudica a su entorno familiar, social y laboral. En la medicina también juegan tendencias propias de la naturaleza humana, los clínicos tienden a evitar las cirugías en la medida de lo posible; los cirujanos, autores de maravillas técnicas, confían más en el bisturí que suele brindar soluciones inmediatas y definitivas en la mayoría de los casos.
Los médicos, en lo posible deben evitar las cirugías e informar sobre todos los tratamientos conservadores ortodoxos posibles y recomendar al más eficaz. En las grandes ciudades los clínicos derivan estos enfermos a los especialistas, traumatólogos o neurocirujanos, que operarán al paciente sólo después de un tiempo prudencial y en el caso de fracasar el tratamiento con medicación y kinesiología convencional, métodos con pocas probabilidades de éxito en las hernias de disco resistentes, como son las “no autolimitantes”.
El destino final de esta rutina de consultas, derivaciones y tratamientos de kinesiología suele ser la cirugía, que con frecuencia es rechazada por los pacientes a los que, en general, los doblega el correr del tiempo con dolor, discapacidad, intolerancia al exceso de medicamentos, necesidad de retornar a sus actividades habituales y por la desesperanza de un futuro de vida poco digno.
La cirugía es una solución fácil y rápida pese a que corta parte del núcleo y del anillo fibroso e inserta o no tejido óseo propio del hueso ílíaco o una placa metálica. El disco pierde su función, total o parcialmente. En una mayoría es una solución para toda la vida. El porvenir es más pesimista en los casos no exitosos, al igual que en los enfermos “no quirúrgicos”.
Algunos pacientes son “no quirúrgicos porque su hernia de disco es mínima pero sufrirán durante el tiempo que correrá hasta que su empeoramiento los tranforme en “quirúrgicos”. Otros, con tres o más discos afectados, ya no son candidatos a la cirugía, salvo a un futuro reemplazo discal sintético y, hasta que éste llegue, se sienten desahuciados. Todos ellos tienen un futuro incierto y el desconocimiento de que algunos aún pueden curar con este ingenioso tratamiento conservador, objeto de estudio de la presente página.
Esta afección es un gran problema de salud pública por la cantidad de gente afectada y por ser más frecuente en adultos jóvenes de pocos recursos, que son los que más abusan de su columna vertebral, los que más la necesitan y los que menos tienen una cobertura de salud.
Felizmente, mucha gente modesta o pobre cuenta con alguna cobertura laboral que les reconoce todos los gastos de resonancias magnéticas por imágenes y de cirugías complejas que, además de honorarios médicos elevados, tienen un costo mayor cuando se emplean prótesis de titanio, siempre de origen extranjero. Esto se acentúa, si a los años, se necesitara otra cirugía por repetición de la afección en el mismo disco o en algún otro.
Hoy es posible remediar y hasta curar los daños de los discos intervertebrales gracias a combinar los adelantos tecnológicos del siglo veinte, con los de las investigaciones de los años 90 de algunos neurocirujanos norteamericanos y los equipos de la kinesiología clásica, los mismos que describen los libros de traumatología, que están aprobados por las autoridades sanitarias en todo el mundo, que con frecuencia fracasan cuando no se acompañan con el estiramiento de la columna vertebral. |
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FIGURA 2 |
Lo mejor que existe es combinar estas técnicas con tecnología de última generación, o sea la Descompresión Vertebral Cíclica (DVC). Sus éxitos, según bibliografía disponible, superan a los de la conocida “tracción pélvica continua”, su antecesora, y están cercanos a los de la cirugía, que queda siempre disponible para aquellos eventuales fracasos de este tratamiento.
Además, es alentador que el reemplazo de los discos por prótesis parece estar muy cercano. Ya hubo varias experiencias exitosas y desde hace muchos años se cuenta con los elementos necesarios para obtenerlas como son, entre otros, el dacron, siliconas, titanio, teflón, acrilatos y pegamentos óseos, todos con una excelente biocompatibilidad con los tejidos del cuerpo humano y con una vasta experiencia de uso en otras enfermedades y en la odontología.
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ANATOMIA DEL DISCO VERTEBRAL |
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Los discos vertebrales está en profundidad y están muy protegidos por el rígido tubo de huesos y ligamentos que contiene a la médula y por los poderosos músculos paravertebrales. Figuras (3 y 4) |
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CORTE TRONCO (VISTA INFERIOR)
FIGURA 3
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CORTE TRONCO (VISTA SUPERIOR)
FIGURA 4 |
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¿ QUÉ ES LA COLUMNA VERTEBRAL ? |
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La columna vertebral une la cabeza con la cadera como una columna semirígida que sostiene todo el cuerpo. Está formada por 33 vértebras separadas por los discos vertebrales y se divide en 5 áreas. La cervical, formada por las 7 vértebras del cuello; la dorsal, formada por las 12 vértebras de la espalda; la lumbar, formada por las cinco vértebras de la parte baja de la espalda; el sacro, formado por las 5 vértebras sacras soldadas entre sí formando un solo hueso, al igual que las 4 vértebras del cóccix. Los discos sujetan y separan a las vértebras, entre las que se intercalan y todo este conjunto está unido por músculos y ligamentos. (Figuras 5, 6 y 8) |
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FIGURA 5
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FIGURA 6
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Es un hueso formado por dos piezas. Adelante está el cuerpo vertebral, un cilindro de hueso macizo de cuyos costados salen hacia atrás dos prolongaciones que se unen formando un aro.
En los costados de estas prolongaciones óseas hay dos articulaciones laterales facetarias que unen a las vértebras y les permiten inclinar y girar la espalda. Su inflamación suele provocar artrosis.
En la superposición de las vértebras, la suma de los cuerpos vertebrales y sus discos forma por delante un fortísimo soporte en forma de columna.
Atrás, el conjunto de sus anillos óseos posteriores, al estar uno arriba del otro, forman un tubo que junto con los ligamentos aloja y protege a la médula espinal. (Figura 7) |
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FIGURA 7 |
¿ QUÉ ES LA MÉDULA ESPINAL ? |
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Todos los nervios del cuerpo se juntan formando un cordón, la médula, que conecta al cerebro con el resto del cuerpo. Transmite todas las órdenes que salen del cerebro para el trabajo del organismo y también llevan al cerebro las sensaciones de todo el cuerpo. Recorre un tubo posterior formado por los anillos óseos y sus ligamentos; de ella se van desprendiendo, en todo su largo, los nervios para dirigirse al resto del cuerpo. Pasan por el espacio que queda entre los dos anillos de hueso de las vértebras superior e inferior. (Figuras 7 y 8)
Cualquier compresión que sufran esas raíces nerviosas, puede producir alteraciones tanto de las sensaciones (adormecimiento, falta de sensibilidad, ardor, dolor, etc.), como de las órdenes cerebrales para la contracción muscular (debilidad) en el territorio al que está destinado cada nervio (desde el muslo hasta los dedos). |
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FIGURA 8
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¿ QUÉ ES EL DISCO INTERVERTEBRAL ? |
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El disco, más que un “disco” se trata de un “cilindro” que se interpone entre los 24 cuerpos de las vértebras cervicales, torácicas y lumbares. Por un lado las unen firmemente a la vez que las separan con rigidez para que no se toquen entre sí, impiden que se puedan correr o desplazar unas sobre las otras evitando el daño de sus articulaciones y otros males.
Este conjunto de vértebras, discos y ligamentos que los unen, es el soporte de la cabeza, brazos y costillas y se une por debajo con el hueso sacro que forma parte de la cadera.
Los discos están numerados del 1 al 5 en la columna lumbar según la misma numeración de los 2 cuerpos vertebrales entre los que se intercala. Por ejemplo, el disco L2-L3 hace referencia al disco intervertebral situado entre las vértebras lumbares 2 ª y 3 ª, o sea el disco 2.
Compuestos por el ANILLO FIBROSO, el NÚCLEO PULPOSO y 2 PLACAS DE CARTILAGO que son la tapa superior e inferior del disco, muy sólidamente soldadas a los cuerpos vertebrales de los que nunca se separan a pesar que el disco enferme. En ellas se fijan las fibras del anillo fibroso a las que también se sueldan firmemente no permitiéndoles que se suelten. (Figuras 7, 8 y 9) |
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| FIGURA 9 |
El ANILLO FIBROSO es una especie de gran ligamento redondeado compuesto por láminas de fibras de fibrocartílago que se acomodan en forma de láminas. Unas rodean a las otras de adentro hacia afuera dejando una cavidad en su centro que está ocupada por el NÚCLEO PULPOSO. (Figuras 10, 11 y 12) |
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DISCO NORMAL (CORTE VERTICAL)
FIGURA 10
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DISCO NORMAL (CORTE HORIZONTAL)
FIGURA 11 |
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Estas láminas son más fuertes y más numerosas adelante que atrás, por lo que las hernias de disco se producen siempre atrás. En su tercio interno sus fibras son horizontales y más débiles por lo que son las que primero se rompen de dentro hacia fuera. En los dos tercios exteriores son más oblicuas, verticalizadas y más fuertes. Esta disposición le da al conjunto una gran adherencia aunque también le permiten algunos movimientos de amplitud algo limitada.
En el NÚCLEO PULPOSO las fibras perpendiculares son escasas, hay pocas células vivas y sobre todo una sustancia gelatinosa cuyos componentes químicos (proteoglucanos) tienen un gran poder de atracción y de retención de agua de la que depende su volumen, altura y resistencia. Esta sustancia rica en agua se comporta como una bola semilíquida que permite la flexión, extensión y rotación de la columna. El contenido de agua disminuye con la edad.
Los discos lumbares actúan como un almohadón que soporta casi todo el peso que está por encima (tronco, cabeza y brazos), absorben los golpes de la marcha y la carrera, todos los movimientos corporales y los pesos que se levantan y transportan. Protegen de estas sobrecargas a las articulaciones laterales.
Los discos no tienen vasos sanguíneos que les lleven la sangre con oxígeno y nutrientes, éstos les llegan por difusión de los líquidos vecinos que los bañan. Este proceso de nutrición se realiza mejor cuando se está acostado pues hay menos presión en el disco y, como en general no es muy eficiente, a partir de la juventud y en forma natural, se inicia un envejecimiento de los discos que comienza por pérdida de agua y empiezan a secarse y a desgastarse.
El envejecimiento discal es inevitable pero, aunque una mayoría no sufre ningún síntoma, en algunos produce distintas afecciones entre las que se destacan por su frecuencia, las hernias de disco que afectan más a los adultos jóvenes.
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FIGURA 12
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