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http://www.herniasdedisco.com.ar - http://www.dolorlumbar.com.ar
REFERENCIAS MEDICAS
- ¿PORQUÉ UNA INVESTIGACIÓN BIBLIOGRÁFICA REVISIONISTA?
- PREÁMBULO
- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

El dolor de espalda es un desastre médico del siglo XX, todos nuestros conocimientos y recursos no han resuelto el problema. Existen sospechas de que, en realidad, podemos haber empeorado las cosas.” de Gordon Waddell, página 5 del “Manual de Rehabilitación de la Columna Vertebral”, Edit. Paidotribo, Barcelona, 1999, Dr. Craig Liebenson, 521 páginas.

Este capítulo se reserva sólo a médicos y a kinesiólogos que ocasionalmente puedan leer esta página web e interesarse en el tema, con quienes, a través del ícono “CONTACTOS”, se podría intercambiar información y bibliografía, un sistema que sería difícil de compartir con los pacientes, no sólo por sus dificultades para la comprensión de los textos médicos y de sus interpretaciones, sino que, por el número de potenciales consultas, también se crearía una cuestión material de falta de tiempo.

A lo sumo, lo que quizás pueda comprender un lector no profesional, podrían ser las conclusiones de cada trabajo o las preliminares al final del capítulo (en rojo y subrayadas) que se irán modificando mientras se avance en el análisis de más aportes bibliográficos, algo limitados en una investigación de carácter revisionista de este tipo de tratamiento conservador de las hernias de disco, ya muy poco conocido en su antigua modalidad y con muy poca divulgación de sus últimos adelantos, algo que parece avanzar muy lentamente.

Esta investigación adolecerá de los defectos de tratarse de un esfuerzo unipersonal pues debería ser más fruto del trabajo de un equipo de médicos con mayor nivel académico y un más fácil acceso a las fuentes bibliográficas, pero ya no debe haber muchos ni con experiencia, ni interés en este tema del estiramiento de la columna lumbar, casi en desuso y con posibilidades de ya no ser muy conocido hasta por los propios especialistas. Los tratados especializados no son de fácil acceso para los médicos no especializados. En 2003 la obra “Lumbalgia y Lumbociatalgia” faltó más de 6 meses en las librerías del país. Los trabajos científicos de Internet son de fácil acceso, pero todavía no hay muchos libros médicos virtuales.

Si bien en la apariencia, esta investigación podría prestarse a la polémica, ésta no existiría a nivel local pues, en los aciertos o eventuales desaciertos que se pudieran detectar no tendrían ni mérito ni responsabilidad los médicos del país pues sólo se analiza bibliografía extranjera, que es la que suele formar las opiniones a nivel internacional, que no es el caso de la medicina argentina en el tema del estiramiento de la columna lumbar.

Sería también útil verificar que estas actitudes médicas en el pasado, a favor o en contra de estos tratamientos, merezcan ser consideradas en la actualidad como avances médicos con fundamentos científicos rigurosos a favor de los pacientes, sin que, justamente por quizás no ser avances terapéuticos reales, se menosprecien en el presente posibles curaciones fuera de la cirugía.

Ya a su predecesora, la “tracción pélvica continua ambulatoria” le han quedado pocos adeptos. Lo que se lee sobre ella en los tratados especializados o es muy poco, o es discordante, o confuso. Este Capítulo de “REFERENCIAS MÉDICAS”, que se ampliará paulatinamente, tratará de cotejar lo que se pudiera encontrar a favor o en contra de este sistema de tratamiento. Sería interesante que algún eventual lector aportara alguna colaboración para un esclarecimiento médico-técnico sobre el estiramiento activo (también el pasivo) de la columna vertebral, tanto en sus aspectos positivos como negativos. Estos eventuales aportes se incluirán en las futuras revisiones de esta página Web. Se analizarán sólo trabajos provenientes del extranjero.

Argentina fue cuna de brillantes cirujanos que aportaron a la traumatología mundial libros, nuevos equipos, mesas de cirugía, instrumentos y técnicas quirúrgicas, como lo hicieron E. Finochietto, Zancolli y Ottolenghi, entre otros. También cuenta con servicios tan afamados que reciben pacientes provenientes del extranjero, como es el caso del Hospital Italiano de Buenos Aires.

El equipo de tracción pélvica intermitente fabricado en el país a fines del 2005, fue el 1º en América del Sud cuando en EE. UU. ya hay algunos centenares y en Europa sólo se sabe de 6, en Inglaterra (1), España (2), Italia (2) y Grecia (1). Si este sistema se terminara imponiendo en el mundo, tal como parece ser su futuro según los índices de buenos resultados que se están obteniendo, este primer aparato podría pasar a ser un mérito para el país, aunque al presente casi nadie lo conozca.

En 2005 un joven traumatólogo, al leer el folleto de DVC que le llevó un paciente en consulta, le dijo que esta tracción intermitente no era efectiva. Por suerte, el enfermo no le hizo caso y consultó con un clínico que, al leer el mismo folleto, le dijo que en su criterio parecía un buen tratamiento y, gracias a eso, ahora figura entre los casos curados del Capítulo “Pacientes” de esta Web, en el que también hay varios pacientes derivados por algunos traumatólogos.

Es muy probable que ambos médicos se anoticiaran de este método gracias a ese folleto, preparado, revisado por médicos y cuyo texto está destinado a intentar convencer a todos los colegas de las bondades de esta nueva propuesta terapéutica. Obviamente el clínico no conocía nada del tema pero el especialista sí sabía y estaba seguro de lo que afirmaba y, aunque hay traumatólogos que piensan diferente ¿qué es lo que sabía de esta nueva modalidad de tracción pélvica que está sólo citada pero no descrita en los tratados especializados que se pueden consultar en las bibliotecas médicas del país? Esto incluye a la excelente biblioteca de la Sociedad Argentina de Traumatología cuyos últimos textos sobre columna vertebral en el 2006 figuran en esta Web (Refer. 3, 4 y 8).

En ellos se cuestiona a la tracción pélvica continua y, como sus principios fisiopatogénicos son similares, el joven traumatólogo estaría convencido de su afirmación, pero son técnicas distintas. Además, las objeciones científicas de esos tratados, acertadas en su época quizás, ¿resistirían ahora un análisis técnico más acorde al siglo XXI? De ello se trata este Capítulo en el que se procura examinar todo lo concerniente al estiramiento activo y pasivo de la columna lumbar. Sería interesante revisar algunas obras más recientes que incluyan también a la rehabilitación, como ser algunos libros que están en la biblioteca de la A.A.O.T.

LIBROS DE REHABILITACION (Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología
(www.aaot.org.ar./biblioteca.php)

Boger, Gerd-Wilhelm Fisioterapia para ortopedia y reumatología. 2000.

Tiedswell, M. Rehabilitación ortopédica. 2000.

Ciarlotti, F, Rehabilitacion en ortopedia y traumatología. 2003

Ramos Vértiz, AJ, Compendio de traumatología y ortopedia. 2003

 

Silberman, FS, Ortopedia y traumatología. 2º ed. 2003

 

S.B.O.T., Traumatología ortopédica. 2004

¿ PORQUÉ UNA INVESTIGACIÓN BIBLIOGRÁFICA REVISIONISTA

Sus motivos son variados :

1- Seguramente que debe haber miles de traumatólogos poco intervencionistas que tratan de evitar al máximo las cirugías de columna, pero no cuentan con ninguna herramienta eficiente y válida científicamente que pueda solucionar o mejorar la vida de sus pacientes, salvo la misma cirugía. Este resurgir de esta nueva tracción pélvica podría ser esa herramienta que les estaba faltando.

2- El autor y responsable de este Capítulo es un médico que, con cierta experiencia en biotecnología, fabricó equipamiento médico copiando del extranjero, presentado en congresos científicos y en el 1er. Capítulo de un voluminoso tratado médico que está a la venta. Por una escoliosis lumbar, en 1995 sufrió un cuadro severo de hernia de disco con dificultades diversas, cruralgia, marcha y postura antálgica. Tras 1 sesión de fisioterapia con 3 diferentes kinesiólogos, todos le declararon su impotencia para mejorar su cuadro y tras 3 meses de discapacidad y otro fracaso con un quiropráctico japonés, recurrió a la biblioteca de la Facultad de Medicina. Descubrió la tracción pélvica continua. En I.O.A., una ortopedia muy antigua, le informaron que si bien antes vendían y hasta alquilaban estos equipos para su empleo domiciliario, ya nadie los prescribía, no sabían de alguien que lo usara y estas camillas ya no estaban disponibles.

Tuvo que recurrir a antiguos métodos antigravitatorios que, tras mucho esfuerzo y pocas semanas, en soledad y sin ayuda de nadie, le devolvieron su estado de plena salud. Luego sufrió 2 episodios similares mucho más atenuados, que fueron curados por otras modalidades del estiramiento de la columna lumbar. En los últimos 5 años sufrió pocos episodios de lumbalgia leve, fácilmente superados con 1 o 2 minutos de ejercicios antigravitatorios.

3- Ya en 1995 el autor había detectado en los tratados especializados, opiniones y referencias que contradecían a una lógica cartesiana y a principios de biomecánica, lo que lo impulsó, a fin de preservar su propia salud, a investigar este tema. Descubrió la “tracción pélvica intermitente” desarrollada por neurocirujanos norteamericanos a principios de los años 90 y que, a pesar de haber sido aprobada ya en 1995 por la Federal and Drugs Administration de EE. UU. (FDA), continúa hasta el presente casi ignorado en los tratados médicos de traumatología hasta 1999. Poco tiempo para que un avance llegue a un libro. Por ello no son muchos los médicos que la conocen.

4- En la medicina los cardiólogos, infectólogos, hematólogos, clínicos y otros médicos, frente a cuadros severos aumentan las dosis de tónicos cardíacos, antibióticos, anticoagulantes, analgésicos. Hasta los traumatólogos aumentan las sesiones y la intensidad de la kinesioterapia cuando a un enfermo le cuesta rehabilitarse. Es casi una regla general en la medicina.

Esta regla no se cumplió con la tracción pélvica. En el año 1955 el traumatólogo J. H. Cyriac (ver Trabajo Científico Nº 5) indicaba sesiones de 1 a 2 veces por día con una duración de 30 minutos a 1 hora durante 4 semanas y, en los casos graves, de 2 a 4 meses. En 1965 el Prof. Duri Gross (ver Referencia 2, párrafo 2) indicaba 4 a 8 semanas de tratamiento. En 1999 (Referencia 3, Lumbalgia y Lumbociatalgia, pág. 183, col. 1, reglón 9) se sugieren de 10 a 30 minutos de tracción mantenida en 15 sesiones ambulatorias junto con opiniones desfavorables sobre sus resultados. Es curioso que se fueran disminuyendo los kilogramos de distracción y los tiempos de aplicación mientras iban en aumento las opiniones en contrario en el sentido de tratarse de un método inefectivo, cuando debería haber sido al revés. Si la tracción pélvica era inefectiva habría que haber aumentado sus tiempos y sus sesiones, y no disminuirlos. También desaparecieron en Europa las internaciones de los años 60 con 2 semanas de tracción permanente con prohibición de bipedestación (Referencia 2, párrafo 3 y Referencia 7 - Cita 1 - Conclusiones).

5- ¿Qué sucedió con el “efecto vacío fiscal”? Es lo único que puede remediar y hasta curar un disco y se consigue producirlo únicamente con el estiramiento de la columna lumbar. Viene de la época de Hipócrates con 3 grandes acontecimientos en su historia : a) demostró su eficacia en forma empírica en los potros de tortura de la Europa de la edad media; b) se revalidó con el equipo de Cyriac en los años 50 y 60 y fue demostrado radiológicamente por Tavernieux en su Libro de 1960 (ver Referencia 7 - Cita 2); c) en los años 90 fue nuevamente ratificado científicamente. Hay 3 industrias fabricando nuevos y muy sofisticados equipos y, en Europa, es probable que alguien siga fabricando el modelo antiguo.

6- ¿Qué sucedió con la “tracción continua domiciliaria” con alquiler de equipos? El paciente hacía reposo en cama antes y después de su sesión de tratamiento evitando la bipedestación.


PREAMBULO

Los médicos no estudian en un tratado médico especializado con un espíritu cuestionador, si no más bien con sed de conocimiento y, en general, confían en el prestigio o en la sabiduría de sus autores. Asimilan como propios los conceptos que ellos emiten que, si fueran errados, transmitirán esos conceptos errados a sus propios enfermos, que también confían en ellos. Los médicos están más a la defensiva crítica con publicaciones de menor jerarquía y de autores no muy afamados. Los tratados especializados abundan en descripciones de alto nivel científico en la patología, fisiopatogenia y una gran variedad de soluciones de cirugía pero, es factible encontrar falencias en este tipo de tratamientos conservadores.

Para todos los que no prescriben el estiramiento de la columna lumbar en una hernia de un disco enfermo, desecado, aplastado y con su anillo fibroso deteriorado, este disco resultaría casi tan poco curable como un cáncer maligno que se soluciona sólo con cirugía. No existe ningún tratamiento con la posibilidad de reducir la hernia del disco, rehidratarlo y facilitar la reparación de su anillo fibroso, salvo que se aprovechara el efecto “vacío discal”.

Al leer tratados algo modernos, parecería notarse que existiera una tendencia a considerar al estiramiento de la columna vertebral como si ya fuera algo definitivamente perteneciente al pasado. Hay poca diferencia en años entre esos libros y estos últimos adelantos y, a veces la divulgación de algunas innovaciones médicas requiere tiempos más prolongados. Es el tercer gran acontecimiento en los más de 2.000 años de historia de este tratamiento. Se desconoce a equipos que se fabrican para tratar una de las afecciones más frecuentes en esta especialidad. Son un alarde de eficiencia, con una majestuosa tecnología de avanzada, y precios elevados (U$S 100.000.-). Tampoco se nota algún resquicio como para analizarlo con posibilidades potenciales de ser el verdadero futuro de la kinesioterapia para curar las hernias de disco.

Si es que este tratamiento realmente fuera este futuro, sólo podría retrasarse pero no detenerse, menos todavía cuando sería lo único que tiene la medicina para remediar el mal estado de los discos vertebrales enfermos. Tiene a su favor una profusión de trabajos científicos avalados por universidades extranjeras y el prestigio profesional de sus autores. (ver “Trabajos Científicos”)

En EE. UU. ya son más de 200 los centros asistenciales que han incorporado los últimos y más sofisticados equipos para realizar la tracción pélvica en su modalidad intermitente, como los de las marcas VAX -D, DRS - System y SPINE MED.(ver “Otros Temas”)

 

REFERENCIAS  BIBLIOGRAFICAS

REFERENCIA Nº 1  
arriba
THE JOURNAL OF NEUROSURGERY, 1998, Vol. 20, Ps. 186-190.

(Trabajo Nº 1 del Capítulo “Trabajos Científicos” de esta página web)

Vertebral Axial Decompression therapy for Pain Associated with Herniated and Degenerated  Disc OR Facet Syndrome : An Outcome Study

Earl Gose, William K. Naguszewski* and Robert K. Naguszewski *

Department of Bioengineering, University of Iliinois at Chicago, Chicago, IL.
USA
*Coosa Medical Group, Rome, Georgia, USA

De esta experiencia temprana, de 10 años atrás, sólo se muestra la traducción al castellano de sus “Resultados”. El trabajo completo en su versión original en inglés se puede leer en esta página web.

RESULTADOS (traducción) :

“. . El tratamiento exitoso definido como un grado de reducción del dolor a 0 o 1 en una escala de 0 a 5, tuvo un éxito en el 71 % de los 778 casos. El índice de éxitos variaba desde un 53 % en pacientes con hernias de disco extruidas, a un 73 % en pacientes con una sola hernia de disco. Este índice fue del 72 % en gente con hernias de disco múltiples y de un 68 % para el Síndrome Facetario . .

CONCLUSIONES : Se destaca que, una casuística con 778 enfermos tratados, con 577 casos de hernias de disco simples y múltiples, son cifras científicamente representativas. Además no es un trabajo unipersonal sino que, por ser pacientes provenientes de 22 centros de EE. UU., en sus tratamientos deben haber participado decenas de médicos, en su mayoría traumatólogos.
REFERENCIA Nº 2 arriba

DOCUMENTA GEIGY, FOLIA RHEUMATOLOGICA 2, año 1965, Editorial Ciba Geigy

Prof. Dr. méd. Duri Gross - Instituto de Fisioterapia y Clínica Reumatológica de la Universidad

de Zurich (Director Prof. A. Boni) - SUIZA

 

En su página 3, párrafo 3º, renglón 12, propicia un tratamiento ambulatorio cada 2 días o diariamente y en su página 4, párrafo 6º, renglón 42, propone que ante el fracaso de este primer tratamiento se debía internar al enfermo para efectuarle una tracción más intensiva, en forma “continua y permanente. En su renglón 44 propicia un “tratamiento ambulatorio” de 4 a 8 semanas y afirma contar con buenos resultados descritos por el mismo Dr. Duri Gross en la Folia rheumatologica Nº 1 ” y, en su penúltimo renglón también cita buenos resultados en un trabajo de otros colegas que dice : “. . consiguieron resultados buenos o muy buenos con el tratamiento ambulatorio de extensión según el método descrito. Su estadística de resultados favorables comprende al 77 % de casos con hernia de disco segura . .” (página 5, párrafo 1º), de “Fellmann N. y Hacohen R., Ergenibssebei konservativer Diskushernienbehandlung, Übersicht über 690 Ausgerwetete Falle, Deutsch Med. J.,15, 467 (1964).

La “tracción continua y permanente” con internación durante 2 semanas, usaba una tracción continua sin interrupción día y noche, en el día podía llegar hasta 25 kg y, durante la noche se disminuía a 10 o 12 kg. (Tabla 1, pág. 7, párrafo 4º). El paciente no podía ni levantarse ni sentarse en la cama; sólo se le quitaba la tracción para su higiene personal y la comida, la que debía hacerse de acostado sobre un lado del cuerpo (pág. 6, párrafo 1º). Relata que “. . En nuestra casuística obtuvimos resultados buenos o muy buenos en un 58 % de casos de hernia discal segura . . ” (pág. 6, renglón 44) que se elevaba “. . en pacientes con hernia discal probable alcanzan al 86 % . .”. (página 7 - párrafo 2).

 

CONCLUSIONES : A pesar de datar de 1965, este trabajo tiene resultados exitosos favorables y conclusiones interesantes y positivas a favor de la “tracción pélvica ambulatoria” y de la “tracción pélvica continua permanente”. No se obtuvo la bibliografía “Documenta Geigy, Folia Rheumatologica 1” que podría ilustrar mejor sobre la casuística de Duri Gross. Cita a resultados aún más exitosos de un grupo colega. No se conoce la cantidad de pacientes tratados y tampoco si las 2 casuísticas citadas son o no representativas científicamente. Se destaca que es mejor un mayor tiempo de tratamiento en la duración y en el número de sesiones y que también el reposo favorece al éxito del tratamiento.

REFERENCIA Nº 3
arriba

LUMBALGIA Y LUMBOCIATALGIA, TOMO II, Editorial Masson, Barcelona, 1 ª Edición, año 1999 - Coordinadores Dr. F. Sánchez Pérez Grueso y Dra. A. Humbría Mendiola - Monografías Médico-Quirúrgicas del Aparato Locomotor -

 

Los especialistas en columna vertebral de Barcelona son reconocidos internacionalmente. En estos 2 tomos de su obra demuestran su maestría en casi todo, excepto en la tracción pélvica.

 

Su CAPITULO 10 - REHABILITACIÓN Y MEDICINA FÍSICA fue escrito por el Dr. J. L. Miranda Mayordomo y el Dr. Julia Carrilero Ferrer

 

Es una de las descripciones de tracción pélvica más extensas de las que se encontraron en un libro moderno y de gran jerarquía científica, pero contiene numerosas citas confusas, o discordantes, o anticuadas, o erradas, por lo que este análisis en profundidad puede parecer exagerado.

 

CITA 1 -
“. . La tracción lumbar es un procedimiento terapéutico muy popular, utilizado de forma empírica desde tiempos remotos . . ” (pág. 181, columna 2 ª, último párrafo).

 

NOTA : Esto parecería ser un reconocimiento elogioso para un método casi en desuso

:CITA 2 -
 “. . se ha comprobado con estudios radiográficos en sujetos sometidos a tracción de 20 a 30 kg, un aumento de la altura del espacio intervertebral de 1,5 a 2 mm con la aparición del fenómeno del vacío discal (125 y 126) . .“


NOTA : Esto parecería ser una demostración científica de los méritos de este método.

Sigue el texto : “. . Sin embargo, estos efectos desaparecen muy poco después de cesar la fuerza distractora y volver a recuperar la bipedestación (127 y 128). .” (pág. 182, columna 1, párrafo 3).

Sigue el texto : “ . . cuando se aplica tracción lumbar de suficiente intensidad se verticalizan las fibras del anillo fibroso, lo cual junto a la tensión del ligamento vertebral común posterior, permite el reingreso del material nuclear protruido y subligamentario hacia el centro del disco, hecho favorecido por la ampliación de la cavidad nuclear y el efecto de succión . . ”

NOTA : Esto parecería ser una descripción científica demostrando como se logra la reducción de la hernia, el reingreso de agua y la desinflamación de la zona enferma.

 

Sigue el texto : “ . . pero estos hechos no son mantenidos y estables, ya que las fibras del annulus no están íntegras ni poseen tiempo de distracción suficiente para cicatrizar (129 - 131). .”
(pág. 182, columna 1ª, párrafo 4º)

 

NOTA :

2. a - ELOGIOS : La cita Nº 125 es del francés De Seze del año 1952 y la Nº 126 es de Levernieux de 1977, se admite que el efecto  “vacío discal” se conoce desde hace más de 50 años;

2. b - el cuestionamiento de la cita Nº 127 es de Lehman J.F. de 1958, y el de la cita Nº 128 es de Mathews J.A. de 1968, 40 y 30 años atrás respectivamente ¿tendrían fundamento científico?, en esa época no se conocía la acción de retención de agua de los proteoglucanos; además no se cita cuánto tiempo ni el valor de la tracción que se usó;

2. c – una tracción de sólo 10 minutos no necesita demasiado para que se desbaraten sus beneficios, más si el paciente después de la sesión se retira a continuar con su actividad laboral; si la bipedestación arruina el efecto de la tracción ¿porqué no sugerir nada para minimizarla o evitarla? el paciente podría efectuarse sesiones más prolongadas; también podría retirarse recostado para continuar en cama el período post-tracción hasta la mañana siguiente, o volver a los métodos de los traumatólogos como el Dr. Tavernieux con internación post-sesión (ver Refer. 7 – Cita 1) o los de la época del Dr. Duri Gros de Zurich con pacientes internados y con tiempos muy prolongados de tracción (ver Refer. 2), o quizás ¿porqué no indicar en los casos graves la tracción domiciliaria, una técnica que también se utilizó hace algunos años? u otros métodos;

2. d - los autores hacen una excelente descripción científica de los efectos biomecánicos y de geometría del vacío discal y reconocen que, por succión, el material herniado reingresa al disco en cada tracción , un verdadero ELOGIO sin cuestionamientos que no sean algunos por no mencionar los otros beneficios de la succión del “vacío discal como lo son que :

2. e - la succión también hace reingresar el agua que viene del edema vecino y será retenida en parte por los proteoglucanos;

2. f - que ese vacío descomprime arterias que oxigenan la zona enferma;

2. g - que se descomprimen las venas y se reabsorbe más agua del edema y los catabolitos tóxicos, lo que desinflama los tejidos vecinos comprimidos;

2. h - que por todo lo anterior, el disco traccionado difícilmente vuelva a ser el mismo por lo que también suele disminuir el dolor, otro elogio que sí aceptan los autores en el párrafo 2º, de la 2ª columna de la misma pág. 182 pero con una explicación muy extraña de difícil comprensión;

2. i - si no hay tiempo para la cicatrización, ¿porqué considerar aceptables a 10 minutos de tracción mantenida como recomiendan en la pág. 183, párrafo 2º en vez de proponer sesiones más largas? o ¿porqué no sugerir tratamientos ambulatorios más extensos de 4 a 8 semanas como los citados en la Referencia 2?;

2. j - además, para la cicatrización ¿porqué no se recomienda el calor profundo de la onda corta antes o durante la sesión como se acostumbra a hacer con la tracción intermitente?;

2. k - además, la falta de cicatrización se fundamenta en las citas 129 y 131; la 129 es de Swezey R.L., Sem. Arthritis Rheum., 1983; y la cita 131 es de Ljunggren en el J. Oslo City Hosp., 1986, ¿quizás originadas en un Seminario de reumatología y en una revista de un hospital?

 

CITA 3 –

“. . elevadas fuerzas de distracción que cuando se aplican en posición supina y alcanzan los 30 kg durante 3 segundos, sólo logran una reducción de la presión intradiscal del 20 al 30% . .”  (pág. 182, columna 1ª, renglón 9)


NOTA :
3. a - ¿Tan sólo 3 segundos ¿porqué tan poco? También permite una hipotética doble lectura matemática en el sentido contrario al que aquí se enuncia. Si Ramos (ver refer. 5 y Trabajo Nº 2 del Capítulo “Trabajos Científicos”) midió una presión promedio de +65 mm de Hg en discos herniados de 3 enfermos en decúbito, reducir de un 20 % a un 30 % significa de 13 mm Hg a 19,5 mm Hg en tan sólo 3 segundos. Es mucha caída de presión en tan poco tiempo. Todavía no se pudo conseguir este trabajo para efectuar un análisis más serio de sus métodos y resultados;

 

3. b - una reducción de la presión intradiscal del 20 al 30 % se contradice con los propios autores en sus párrafos 3º y 4º en el que reconocen un “vacío discal”, al que nunca podrían conseguir con un porcentaje tan bajo de reducción de presión intradiscal con la que ni se llegaría a 0 mm Hg; la palabra “vacío” siempre significa presión menor de cero;

 

3. c - también se contradice con los descubrimientos del Prof. G. Ramos de 1994, pero los autores nombran como fuente a la cita 119 de “Nachemson A., Elfstrom G. - Intravital dynamic pressure measurements in lumbar disc, Scan J. Rehabil. Méd., 1970, (supl.) 1:5-40; se trata de una bibliografía de 28 años atrás ya desautorizada por la citada de Ramos 24 años después (1994); parecería ser, o un error por falta de actualización de los autores, ambos especialistas y directores de centros de rehabilitación, o un rechazo al experimento del Prof. Asistente de Neurocirugía de la Universidad de Texas, EE. UU., Dr. G. Ramos.

 

CITA 4 -
“. . INDICACIONES …son bastante restrictivas, limitándose sólo a algunas lumbociatalgias y ello debido más a su efecto analgésico por la vía de estímulo de los mecanorreceptores y por la acción placebo . .” (pág.182 columna 2ª, párrafo 3º)

 

NOTA :
Son expresiones confusas, difíciles de analizar y más difíciles de aceptar.

 

4. a - Si la mayoría de los casos son lumbociatalgias ¿con cuáles criterios se los seleccionan? Las únicas restricciones deberían ser por la presencia de contraindicaciones ¿porqué otras?;

 

4. b - la explicación fisiopatogénica de su mecanismo de acción es sumamente extraña y casi incomprensible para un médico común y no cita a lo más lógico que es su acción biomecánica, si con sólo el retroceso de algunas décimas de milímetro del segmento herniado ya disminuye o hasta desaparece el dolor;

 

4. c - ¿se puede hablar de un efecto placebo cuando alguna tracción pélvica hace desaparecer a veces la contractura paravertebral, el signo de Lasegue positivo y hasta el dolor lacerante?

 

CITA 5 -
“. . EFICACIA . .  procede remitirse al estudio exhaustivo realizado por F. García y M. Flórez (136) del que puede deducirse que no existen evidencias sólidas sobre sus mecanismos de acción ni sobre su eficacia ni a corto ni a mediano plazo. No obstante tampoco hay indicios claros que se trata de una terapia inefectiva. Es posible que en el futuro, ensayos clínicos adecuadamente diseñados respondan a las cuestiones pendientes . .” (pág. 183, párrafo 3º)

 

NOTA :

5. a - No se logró acceder al estudio citado (136) de 1996 pero en esta REFERENCIA 3, la CITA Nº 2 los autores reconocen en su NOTA 2.a - que la ampliación del espacio intervertebral fue demostrada radiológicamente y en su NOTA 2.b - su descripción biomecánica del “vacío discal” y la succión que éste provoca, esto, sumado al experimento de G. RAMOS en 1994, a los que habría que agregarle la profusión de otras publicaciones (ver “Trabajos Científicos”) ¿no son suficientes demostraciones de los mecanismos científicos de acción de la tracción pélvica?;

 

5. b -sobre su eficacia ¿no tienen ningún valor los resultados exitosos de un 60 % sobre más de 6.500 lumbalgias discogénicas y ciáticas del Dr. Tavernieux? que corresponde a la cita bibliográfica Nº 126 de los autores (ver Refer. 7 – Cita 4) ¿tampoco el 58 % y el 86 % de buenos resultados en los trabajos publicados en DOCUMENTA GEIGY, FOLIA RHEUMATOLOGICA 2, año 1965, Editorial Ciba Geigy - Prof. Dr. méd. Duri Gross - Instituto de Fisioterapia y Clínica Reumatológica de la Universidad de Zurich (Director Prof. A. Boni) – Suiza? (ver Refer. 2), ¿ni el 77% de los de “Fellmann N. y Hacohen R., Ergenibssebei konservativer Diskushernien behandlung, Übersicht über 690 Ausgerwetete Falle, Deutsch Med. J.,15, 467 (1964)? (ver Refer. 2) y quién sabe la cantidad de trabajos similares que puedan existir en una bibliografía a rever que, para médicos no especializados, sería dificultosa e insumiría una enorme cantidad de tiempo, un tiempo que sí están obligados a emplear los especialistas que publican tratados médicos destinados a la formación académica de sus colegas;

 

5. c -la doble negación en lenguas latinas en general significa una afirmación, “si no hay indicios de que sea inefectiva” podría leerse como que “hay indicios de que es efectiva”. Es una frase bastante confusa. Los resultados exitosos citados en el párrafo anterior ¿ni siquiera son algún indicio de su efectividad? y, si no es seguro que sea inefectiva,  ¿porqué casi no se la prescribe?;

 

5. d - especular que en un futuro se hagan ensayos clínicos sobre una tracción pélvica convencional parece ser algo irreal y bastante utópico porque ya no quedan muchos médicos dispuestos a prescribirla; ese futuro que se cita ya parece haber llegado, en la década del 90 (antes de que el presente libro se escribiera) con la modalidad de la tracción pélvica intermitente y, ahora con miles de pacientes tratados; a esta nueva modalidad de tracción, este excelente tratado de 2 tomos escrito en 1998, probablemente por los mejores especialistas de columna vertebral de España, le dedica sólo una palabra (página 183, columna 1, renglón 1).

 

CITA 6 –

“. . TECNICA DE APLICACIÓN . . es múltiple y variada. . .(manual, postural, en cama, mecánica, autotracción, gravitatoria, etc.)  y el tiempo de actuación y ritmo de la misma (larga o corta duración, continua o intermitente) pero la más empleada es la mecánica motorizada sobre mesa con tablero deslizante. (fig. 10-10)


FIGURA 10 – 10

NOTA :

6. a – Afirma con un verbo en tiempo presente que “. . pero la más empleada es la mecánica motorizada . .” un reconocimiento de los autores que todavía se sigue utilizando la de la Figura 10, algo que no coincide con otros textos especializados que afirman que ya no usa;

 

6. b – a la terapia gravitatoria, que puede aliviar el dolor lumbar, sólo se la menciona;

 

6. c - igual sucede con la tracción pélvica intermitente con una profusa bibliografía avalada por prestigiosas universidades, con nuevas investigaciones, mecanismos de acción y resultados, con más de 200 centros asistenciales en EE. UU. (ahora por lo menos 2 en España), con 3 marcas de equipos altamente sofisticados con precios que oscilan en los U$S 100.000, cuya tecnología de última generación logró superar los cuestionamientos que desde hace décadas se le vienen haciendo al sistema modificado por el Dr. Cyriac; estos 3 equipos que se ven en la figura siguiente, a pesar de la dificultad para adquirirlos por su precio tan elevado ¿no dan la impresión de ser mejores que el de la figura 10-10, la de estar bien fabricados y de ser efectivos para los fines con los que se construyeron?, si no sirvieran ¿para qué se fabrican y se venden? y ¿a qué se dedican los médicos que los compran, los usan y cobran sus honorarios? (ver “Otros Temas”)

EQUIPOS PARA TRACCION PELVICA INTERMITENTE
SPINE – MED (CANADA) DRS – SYSTEM ( EE.  UU.)
VAX – D ( EE.  UU.)

CITA 7 –

“. . Con los conocimientos y criterios expresados estamos en condiciones de abordar el enfoque general del tratamiento rehabilitador de las lumbalgias y lumbociatalgias primarias, mecánicas o idiopáticas. ." (tabla 10 - 1) (pág. 163, columna 2ª, párrafo 4)

Sigue : “. .No obstante podemos considerar efectiva la cinesiterapia como alternativa terapéutica en las lumbalgias, bien sola o asociada a otras técnicas. .”(pág. 171, columna 1ª, renglón 2)

Sigue el texto : (referido a tracción pélvica) “. .Las indicaciones son bastante restrictivas,

limitándose sólo a algunas lumbociatalgias. .” (pág.182, columna 2ª, párrafo 3º)


 

TABLA 10 - 1 (pág. 164)

Criterios personales sobre el tratamiento rehabilitador de lumbalgias y lumbociatalgias

Tratamiento rehabilitador

Lumbalgias agudas, subagudas y recidivantes

Lumbalgia crónica

Ciática

semanas

< 1

2-6

7-12

> 12

< 6

> 7

Grupos terapéuticos

 

 

 

 

 

 

Pedagogía terapéutica

 

 

 

 

 

 

Información al paciente

+++

+++

+

+

+++

+

Prescripción de reposo

+++

-

-

-

++

-

Escuela de espalda

-

++

+

+

+

-

Ergonomía e higiene

+

++

+

+

+

-

 

 

 

 

 

 

 

Medicina física

 

 

 

 

 

 

Cinesiterapia

-

++

+++

+

-

+

Electrotermoterapia

+

+

+

+

+

+

Laserterapia, Magnetoterapia

-

+

+

0

+

0

Neurorreflexoterapia

-

?

?

?

?

?

Hidroterapia

-

+

+

0

0

0

Ortesis

-

++

++

+

++

+

 

 

 

 

 

 

 

Medicina ortomanual

 

 

 

 

 

 

Manipulación vertebral

-

++

+

0

-

-

Estiramientos postisométricos

-

++

+

0

-

-

Tracción vertebral

-

0

0

0

+

+

Infiltraciones

-

++

+

0

+

0

Efectividad :-
   - = desaconsejable - 0 = irrelevante - ? = desconocida - + = baja - ++ = alta - +++ = decisiva

 

 

NOTA :

7. a - En  el cuadro se observa que para lumbalgias y lumbociatalgias, en la opinión personal de los autores, se las califica por igual con un signo + a la cinesiterapia y a la electrotermoterapia y a la tracción pélvica, la que a su vez supera a la magnetoterapia y a la laserterapia;

 

7. b - llama la atención que, a igualdad de resultados, la cinesiterapia reciba de los autores conceptos elogiosos al contrario de los numerosos cuestionamientos sobre la tracción pélvica citados precedentemente, una contradicción poco comprensible;

 

7. c - si a la igualdad en resultados terapéuticos se le suma que “. La tracción lumbar es un procedimiento terapéutico muy popular, utilizado de forma empírica desde tiempos remotos . ” y si además “.  la más empleada es la mecánica motorizada. ¿porqué casi no se la prescribe desde hace bastante más de 20 años?, por otra parte, ¿cuántos centros asistenciales cuentan con estos equipos?; en la Argentina ya no se venden desde hace muchísimos años. Hace 2 años todavía figuraba en los folletos de Meditea, una firma líder en su rubro, un equipo de tracción que ya no estaba a la venta.

 

CONCLUSIONES : Obviamente que estos especialistas demuestran que conocen mucho de tracción pélvica, pero su trabajo fue muy difícil de analizar por : no seguir un razonamiento deductivo rigurosamente cartesiano; algunas composiciones gramaticales confusas; algunos conceptos médicos (mecanoreceptores o placebo por ejemplo) difíciles de aceptar frente a otras explicaciones más lógicas; citas bibliográficas que se contradicen con otras partes del texto; muchas observaciones favorables a la tracción pélvica continua pero con conclusiones muy reticentes o desfavorables; con omisiones importantes en su bibliografía como lo relativo a los tratamientos antigravitatorios y en especial a todo lo referente a la tracción lumbar intermitente a la que nombran demostrando que la conocen pero no la describen ni cuestionan; con algunas citas bibliográficas ya erradas por el paso del tiempo (la 119 de Nachensom, por ejemplo); con otras citas parciales como la del libro de Tavernieux del que sólo se comentan sus fundamentos científicos pero omiten mencionar que trató a más de 6.500 enfermos lumbares con un 60 % de buenos resultados. Dictaminan que la duración de tracción mantenida debería ser de 10 a 30 minutos sin sugerir el valor de la fuerza de distracción que se debería aplicar. Si bien es un trabajo complejo, confuso y contradictorio, no se lo puede considerar de ninguna manera como un complicado sofisma médico, porque tratados de esta categoría y escrito por profesionales tan distinguidos no podrían tener nunca alguna intención que no fuera neutral, pues se escriben para ilustrar y aclarar conceptos, algo que sí logran hacer aunque en forma parcial. La suma y correlación de sus argumentos, de los que, la mayoría de los que pretenden menoscabar a la tracción pélvica fueron refutados en este análisis, no parecen ser suficientes para afectar la validez de sus principios bio-mecánicos como un tratamiento eficaz de la discopatía discal.

 

 

REFERENCIA Nº 4

arriba

LA COLUMNA VERTEBRAL

Año 1992, 4 ª Reimpresión de la Segunda Edición del año 1985, Editorial Médica Panamericana
Dr. Richard Rothman, Prof. titular de Cirugía Ortopédica, Universidad de Pennsylvania, EE. UU.
Dr. Frederick A. Simeone, Profesor titular de Neurocirugía, Universidad de Pennsylvania, EE. UU.
Titulo original en inglés “THE SPINE” - W. B. Saunders Company :
Filadelfia - Toronto - Londres - Ciudad de México - Río de Janeiro - Sydney - Tokio

La importancia de este libro radica en que tratados tan voluminosos y de tanta jerarquía científica son formadores de la opinión, no la de los médicos en general que no suelen consultar tratados tan específicos, sino la de los docentes y la de los traumatólogos, tanto la de los especialistas en columna vertebral como la de los no especializados. Esta obra parecería ser incuestionable, no tanto porque tuvo una difusión prácticamente en casi todo el mundo, ni por su elevado número de reimpresiones, una en cada año y medio hasta este ejemplar de 1992, sino por la reconocida fama internacional de sus autores y por el alto nivel científico de algunos de sus colaboradores, cirujanos prominentes, como : R.W. Bayley, Prof. de Cirugía, Universidad de Michigan - M.V. Benjamin, Prof. Asoc. de Neurocirugía, Universidad de New York, EE. UU. - H.H. Bohlman, Prof. Adj. de Cirugía Ortopédica, Universidad de Cleveland, Ohio, EE. UU. - D.S. Bratford, Prof. de Cirugía Ortopédica, Universidad de Minnesota, EE. UU. - T. Ducker, Prof. y Jefe de Neurocirugía del Hospital de la Universidad de Maryland, EE. UU.

No obstante, contiene errores en el tema de la tracción pélvica. Los médicos españoles del libro de la REFERENCIA 3, quizás menos afamados, son mucho más profundos y valiosos en sus análisis de la tracción pélvica

Son demasiadas las observaciones que surgen en tan sólo menos de 45 renglones de una columna en una media página de un texto extenso de más de 700 páginas. Todas las citas que siguen se refieren a la primera columna de la página 629 de este libro.

 

 

CITA 1 -

“. . La tracción es un tratamiento conservador popular no estandarizado aplicado en el lumbago y en la ciática durante siglos . . ” (renglón 5)

 

NOTA : Si se aplicó durante siglos - ¿porqué duró siglos?

 

CITA 2 -

“. .  y al disminuir en forma significativa la presión intradiscal. Sin embargo este objetivo no es fácil de lograr. Nachemson y Elfstrom concluyeron que . . . . .  una tracción de 30 kg  durante 3 segundos, sólo logra una reducción de la presión intradiscal del 20 al 30 % . .” (renglón 10)

 

NOTA :

Esta referencia de Nachemson ya fue analizada en la CITA 3 de la REFERENCIA 3 y, salvo en el tema de los “ . 3 segundos . ”, los autores parecerían estar acertados porque sólo repiten la cita de Nachemson, que es posible que haya sido la verdad médica de ese momento, algo que también sería cuestionable pues está en franca contradicción con los experimentos anteriores de Tavernieux y De Seze (Referencia 7 – Cita 2) que ya en 1952, 33 años antes de este libro, (“Physiopatologie de la traction”, Bull. Memb. Soc. Med. Hop., París, 1952; 68 : 1089-1091) demostraron radiológicamente un agrandamiento de 1,5 mm del espacio intervertebral con 30 kg de tracción y la aparición del fenómeno del vacío discal, tanto en columnas cadavéricas recién extraídas como así también en pacientes en plena sesión de su tratamiento con tracción pélvica. Vacío, tal es la palabra que usan estos autores, siempre significa una presión inferior a cero. Es curioso que en las citas bibliográficas de este tratado no figure el libro de Tavernieux del año 1960 (“Traction Vertebrale” de J. Levernier, 2ª Edición, París : Expansion Scientifique Francaise, pág. 1-76) con más de 6.500 pacientes tratados por este método, el que sí está incluido en Lumbalgia y Lumbociatalgia II, de autores españoles de menor renombre, en 1998

 

 

CITA 3 -

“. . Como los discos se encuentran pretensados debido a la ventajosa posición de los ligamentos posteriores de la columna vertebral, (20) con tracción no pueden lograrse presiones intradiscales de valor cero . .” (renglones 20 y 23)

 

NOTA : La bibliografía (20) también se refiere a Nachensom ya analizada; la cuestionable afirmación que no se llegue a presiones intradiscales valor cero, coincide con que los autores no citan en ningún lugar de su texto al “efecto vacío discal”, demostrado 33 años antes de este libro (G. Ramos lo volvió a ratificar y midió sus valores en 1994).

 

CITA 4 -

“. . y la aceptación clínica y empírica de esta modalidad de tratamiento . .”

 

NOTA : Esta frase tomada fuera de contexto es un expreso reconocimieto a los resultados benéficos de la tracción pélvica.

 

CITA 5 -

“. . estudios a doble ciego sobre los efectos de la tracción en pacientes que sufren ciática. (21 y 22) No se apreciaron  diferencias estadísticamente significativas entre los grupos que recibían tracción real y tracción aparente, en términos de alivio sintomático . .”

 

NOTA :
a) Esta cita puede producir cierto desconcierto. En la medicina, se pueden entender pruebas de doble ciego con grageas, unas con una droga activa y otras del mismo aspecto y sabor con sólo talco; o con perfusiones, unas con principios activos y otras con sólo solución salina; u otros ejemplos; pero ¿cuál sería el método que permitiría dar tracción “real” a algunos pacientes y una tracción “aparente” a otros sin que ellos se dieran cuenta de que habría o no un estiramiento de su cuerpo?; para los que tienen cierta experiencia en tracción pélvica está muy claro que un enfermo puede diferenciar entre 1 a 2 kg de tracción entre una sesión y otra. Cualquier persona puede diferenciar pesos de 1 kg cuando carga algo en sus manos o espaldas como compras, bolsos, mochilas, valijas, etc.

b) el Dr. H. Weber publicó sus experiencias en el J. Oslo City Hosp.23:167-179, 1973 y en la misma revista en 28:36-61, 89-103, 1978, éstos, son dos trabajos de una revista de un hospital de Oslo a los que estos autores le dieron una trascendencia internacional y de cuyo nivel científico cualquier médico puede tener reservas.

 

CITA 6 -

“. . No obstante, el uso de tracción no debe ser totalmente desautorizado. Weber (21) apreció un positivo efecto sicológico en cuanto a las expectativas del paciente sobre su recuperación. Los autores han comprobado que, en ocasiones, la tracción es útil para formar la prescripción del reposo en cama, que es la faceta más importante del tratamiento conservador. . “

 

NOTA : Si no debe ser totalmente desautorizado debería ser prescrito en algunas ocasiones, algo que no se observa actualmente, quizás sí en 1985 en EE. UU. ¿Esto se podría interpretar como que tanto Weber como los autores notaron alguna mejoría en algún enfermo, más allá de que pudiera haber sido atribuido a los motivos antes citados? Es difícil analizar este “efecto sicológico” de la tracción de Weber. En cuanto a la importancia del reposo en cama, quizás hubiera sido mejor sólo prescribirlo sin necesidad de movilizar al paciente concurriendo a una sesión de tracción ambulatoria; además es una cuestión sobre la que no hay mucho acuerdo entre los especialistas.

CONCLUSIONES : En menos de media página es normal que resten más dudas e interrogantes que certezas : omitir textos importantes (Tavernieux entre otros), negar el vacío discal por tracción, no mencionar a la tracción lumbar antigravitatoria y sus escasos fundamentos científicos y no del todo convincentes, es todo un conjunto que no parece fundamentar con un criterio riguroso las afirmaciones de los autores, figuras respetables a nivel mundial en todo lo referido a la columna vertebral. El poco espacio que le dedicaron en su libro, podría dar lugar a suponer que el tema analizado no parece ser de mucho interés para los autores, profesores universitarios titulares y jefes de los departamentos de cirugía del hospital en Pennsylvania, en Traumatología uno y en Neurocirugía el otro. Son opiniones personales de estos importantes autores, pero que no están bien fundamentadas científicamente en el texto, como para que por este libro se pueda cuestionar a la tracción lumbar en su validez biomecánica como tratamiento de la discopatía discal.

 

REFERENCIA Nº 5
arriba
THE JOURNAL OF NEUROSURGERY, 1994, Vol. 81, Ps. 350-353.

(Trabajo Nº 2 del Capítulo “Trabajos Científicos” de esta página web)

 

Effects of vertebral axial decompression on intradiscal pressure

Gustavo Ramos, M.D., and William Martin, M.D.

 
De esta notable experiencia del año 1994 del comportamiento de la presión intradiscal durante 60 segundos de tracción en sesiones de tratamiento con equipos marca VAX - D, se transcriben los 3 gráficos y partes de su texto en su versión original en inglés.

 

Como en el trabajo original falta una descripción de las conclusiones de los 3 gráficos sobre RESULTADOS del estudio de los valores promedio, uno por cada paciente, se incluye a continuación una interpretación textual en castellano de los 3 gráficos. Los valores en libras se expresan también en kilogramos.


1 - El promedio de la compresión inicial en el centro del 4º disco lumbar en los 3 pacientes, antes de iniciar su sesión de tratamiento, es de + 79 mm Hg, con valores extremos de + 87 mm Hg en un paciente y + 64 mm Hg en otro.

 

2 - El promedio de los segundos que demoró esa compresión en desaparecer bajando a 0 mm Hg fue de 18 segundos, con valores extremos de 29 segundos en un paciente y de 9 segundos en otro. El promedio de los valores de la tracción necesaria para hacer desaparecer esa compresión hasta 0 mm Hg fue de 11 kg (24,10 libras).

 

3 - El promedio de los valores del “vacío discal” que se obtuvo en 60 segundos de tracción por debajo de 0 mm Hg fue de - 126 mm Hg, con valores extremos de -146 mm Hg en un paciente y - 77 mm Hg en otro.

 

4 - La tracción necesaria para llegar a ese promedio de - 126 mm Hg de “vacío discal” fue de 36,25 kg (80 libras) en los 3 pacientes.

“.. The patient was prepared and a cannula was inserted under local anesthesia into the nucleus pulposus of the L4-5 intervertebral disc using anteroposterior and lateral fluoroscopy to position the end. With the cannula in place, the patient was moved to a VAD-D table.

The cannula was then connected to a pressure monitor using a disposable pressure transducer. The lines were filled with normal saline. The distraction tensions applied were monitored on a digital readout and recorded on a continuous graph tracing by a chart printer incorporated in the control console. The resulting changes in intradiscal pressure in the L4-5 nucleus pulposus were observed on a digital readout on the pressure monitor, and the readings were entered onto the chart recording at the point when the apex of distraction tension was achieved . .”

RESULTS :

“. . Intradiscal pressure measurements showed that distraction tension routinely applied by the VAD-D equipment reduced the intradiscal pressure significantly to negative levels in the range of -100 to -160 mm Hg. The relationship between distraction tensions and intradiscal pressure changes for three patients is presented in Table 1.

The results indicate that it is possible to lower pressure in the nucleus pulposus of herniated lumbar discs to levels significantly below 0 mm Hg when distraction tension is applied according to the protocol described for vertebral axial decompression therapy. ..” 

 

CONCLUSIONES : Esta medición directa de la presión intradiscal insertando cánulas en el centro del disco L4-L5 en 3 pacientes durante una sesión de tracción pélvica intermitente en 1994, ratifica las pruebas científicas de los estudios radiológicos de los Dres Tavernieux y De Seze de 1952 cuyas imágenes se publicaron en su libro de 1960 (Refer. 7). También es una prueba científica de que la experiencia de Nachemson y Elfstrom de 1970, que se enuncian como válidas en algunos tratados especializados posteriores a este trabajo, ya no son creíbles. Ramos ratificó la existencia y midió los valores del “vacío discal” pues, tomando cifras promedio, la presión intradiscal llegó a 0 mm Hg en 18 segundos con 11 kg (24,10 libras) de tracción y, que con 33 kg. (80 libras), descendió a - 126 mm Hg en 60 segundos.

Nachemson midió la presión intradiscal en 1970 y no lo pudo demostrar, pero Ramos si lo consiguió en 1994. Medir un efecto vacío dentro de un medio viscoso tan espeso como lo es la sustancia gelatinosa del núcleo discal, no debe ser nada fácil desde el punto de vista técnico-hidráulico, quizá Nachemson falló por el escaso diámetro interno de sus cánulas o por la calidad de sus transductores de presión. Cuando se depende de técnicas que pueden fallar, más en 1970 que en 1994, siempre será más creíble aquél que llega a demostrar algo difícil que otro que no lo consigue, más cuando la existencia de ese fenómeno ya está anticipada visualmente por radiografías desde 1952.

 

REFERENCIA Nº 6 arriba

“Manual de Rehabilitación de la Columna Vertebral”
(Título original : “Rehabilitation of spine”)

 

Editorial Paidotribo – Barcelona – 1999
Dr. Craig Liebenson – 521 páginas


En el Prefacio de la pág. 5 se lee : “. . El dolor de espalda es un desastre médico del siglo XX, todos nuestros conocimientos y recursos no han resuelto el problema. Existen sospechas de que, en realidad, podemos haber empeorado las cosas. .” de Gordon Waddell.

NOTA : No se hacen comentarios de este voluminoso tratado porque su temática exclusiva es el tratamiento kinesiológico manual sin incluir a ningún otro tipo de tratamiento conservador.

2 ª REVISIÓN : Paidotribo publicó una segunda edición (2002) que parece idéntica a la de 1999.

En su página 19 se lee : “. . Existe cada vez una mayor evidencia de que el problema del dolor lumbar ha sido tratado erróneamente en gran escala, desde la prescripción excesiva del reposo en cama, hasta el empleo excesivo de las intervenciones quirúrgicas . .”

CONCLUSIONES : Estas opiniones contienen un fuerte tono de reproche hacia la traumatología tradicional internacional del siglo XX, que habría que verificar si tienen fundamentos. En el caso de tenerlos, sus mayores responsables serían los que más influyen en la formación de las opiniones dentro de esta especialidad, entre los que se destacan los autores de tratados especializados que, por su fama y renombre internacional, no inspiran dudas entre sus lectores. Si realmente esto fuera certero, involucraría a muchos millones de personas que aún viven o ya fallecieron conviviendo con la discapacidad, lumbalgia, ciática (o ambas) e intoxicaciones medicamentosas. Lo que sí parecería seguro es que la traumatología argentina sería totalmente ajena a esta problemática, puesto que sus grandes maestros hicieron muchos aportes al mundo dentro de su actividad quirúrgica y no en los tratamientos conservadores. Además este libro, relativamente importante por su volumen en cantidad de páginas, cuya primera edición está disponible en la biblioteca de la A.A.O.T., por su temática exclusiva del tratamiento manual kinesiólogico de la columna lumbar, escapa a la capacidad de análisis del autor, dedicado a investigar sólo los temas que se refieran al estiramiento activo y pasivo de la columna lumbar.

REFERENCIA Nº 7 arriba

“TRACTIONS VERTEBRALES”

J. Tavernieux

Expansion Scientifique Francaise– 96 Páginas – 1960

NOTA : De este tratado dedicado sólo a la tracción vertebral (cervical, dorsal y lumbar), con páginas digitalizadas en el archivo de esta página Web de su original en francés, al no ser un idioma tan universal, habrá sólo citas traducidas y las páginas que la incluyan quedan a disposición de los profesionales que las soliciten. También pueden consultarse en la Biblioteca de la Universidad de Buenos Aires como parte de la Colección Michans.

CITA 1 – EQUIPO Y MÉTODO DE TRACCIÓN

NOTA : En 1947, el autor ayudado por el Dr. De Seze e ingenieros, desarrolló un equipo que funcionaba a cremallera, antes de la innovación y las propuestas de Cyriac. Se usaba para discos cervicales, dorsales y lumbares. La tracción se aplicaba según los centímetros de separación de las superficies donde estaba fijado el paciente entre 14 y 17 cm. en la región lumbar, la que era realmente muy efectiva sobre el disco porque, según controles radiográficos, se elongaba hasta un máximo de 1,5 mm. La tracción empezaba lentamente hasta conseguir un estiramiento de 14 a 17 cm. que se mantenía durante 10 minutos.

También internaban a muchos pacientes con reposo absoluto : “ . . Puede ser aconsejable la internación del enfermo, en especial a los que viven lejos del centro asistencial, pues para que la sesión de tratamiento resulte eficaz es necesario un ligero reposo posterior. Un viaje en automóvil o en tren compromete seriamente la eficacia del tratamiento. En caso de hospitalización el reposo debe ser completo . .” (pág. 97)

NOTA : Las radiografías del espacio intervertebral no sólo demostraban la eficacia de este aparato, sino que probablemente fueron unas de las primeras pruebas científicas e incuestionables del efecto de la tracción pélvica sobre los discos lumbares, un método que era considerado empírico.

CITA 2 – AGRANDAMIENTO DEL ESPACIO INTERVERTEBRAL Y VACÍO DISCAL :

EXPERIMENTACIÓN EN CADÁVERES : Los autores demostraron que el espacio intervertebral aumentaba 1,5 mm durante la tracción de columnas cadavéricas recién extraídas como se aprecia en las Figuras 5ª, 5b y 5d (págs. 21 y 23). El “vacío discal” lo demuestran mediante discografía en la que la sustancia radiopaca rodea a hernias discales que se reintroducen durante la tracción, tal como se aprecia en la Figura 6 (pág. 25), también por el aumento en la separación de las vértebras.

EXPERIMENTACIÓN EN PACIENTES BAJO TRACCION : Durante sus sesiones de tracción con pacientes, les hicieron controles radiográficos que muestran un agrandamiento en los discos de 1,5 mm como se aprecia en la figura 7 (pág. 26) y prueban el “vacío discal”, en algunos pocos por mielografía (nada fácil de obtener pacientes que se presten a ella), en la mayoría  por la aparición de un espacio aéreo en su interior como se aprecia en la figura 8 (pág. 27) y por los miles de pacientes que curaron, si no hubiera una succión por vacío desde el centro del disco ¿porqué otro mecanismo biomecánico se podrían haber reparado tantos miles de discos vertebrales?

NOTA : Estos experimentos científicos de investigación de 1952 parecen ser sumamente serios técnicamente e incuestionables porque, tanto el estiramiento del disco como el “efecto vacío discal”, están graficados por radiografías que se pueden ver hasta hoy en día, algunos con sustancia radiopaca. Están reconocidos como válidos por un tratado que cuestiona a la tracción pélvica como “Lumbalgia y lumbociatalgia” (Refer.3 – Cita 2 – Bibliografía 125).

CITA 3 – CLASIFICACIÓN Y CONTROL DE LOS RESULTADOS :

“. . desde el comienzo de nuestra experiencia (1947) los resultados se clasifican en :

- buenos resultados (B.R.) – resultados dudosos (R.D.) – resultados negativos (R.N.). .”

“. . B.R. : cese del dolor, movilidad vertebral normal y vuelta a las actividades habituales . .”

“. . R.D. : mejoría incompleta, necesidad de otra terapéutica y sigue la incapacidad. .”

“. . R.N. : sin mejoría tras 5 o 6 sesiones por lo que se interrumpió el tratamiento. .”

“. . desde el fin del tratamiento hemos realizados encuestas de control en 1950 y en 1955 de los primeros 1.000 y 5.000 pacientes respectivamente que confirmaron nuestros resultados. .” (pág. 53)

CITA 4 –RESULTADOS TERAPEUTICOS :

“. . LUMBAGO AGUDO : “. . Hemos tratado 331 lumbagos agudos con 256 buenos resultados (77 %), 26 resultados dudosos, 49 resultados nulos. . ” (pág. 82)

Sigue el texto : “. . LUMBALGIA DE ORIGEN DISCAL : . . sobre 1.797 casos hemos obtenido 1.108 buenos resultados (62 %), 286 resultados dudosos, 403 resultados nulos (pág. 84)

Sigue el texto : “. . CIÁTICA HIPERAGUDA : . . Sobre 452 enfermos hospitalizados por ciática aguda hiperdolorosa, tuvimos 250 BR (55 %), 70 resultados dudosos, 132 resultados nulos. . ” (pág. 96)

Sigue el texto : CIÁTICA PROLONGADA : . . comprende a la subaguda (con dolor moderado y con disminución o cese de la actividad habitual) y a la crónica (con dolor leve y que sólo obliga a ciertos movimientos inusuales) (pág. 97) . . “ . . Resultados : . . se trataron 4021 enfermos con 2402 BR, o sea 60 %, 625 RD y 994 resultados nulos. .” (pág. 100)

Sigue el texto : “. . Hemos tratado 4731 ciáticas y obtenido 2782 de buenos resultados, o sea el 60%. Entre los fracasos, 480 enfermos, que son de nuestro conocimiento, fueron operados y la mayoría presentaban una hernia de disco voluminosa y frecuentemente exteriorizada. . ” (pág. 93)

Sigue el texto : “. . 5º La tracción vertebral está indicada en todas las manifestaciones dolorosas que demuestran un deterioro estructural del disco . . el porcentaje de buenos resultados en las lumbalgias y en las ciáticas es del 60 % . .” (pág. 114, párrafos 1, 2 y 3)

NOTA : 4731 ciáticas y 1797 lumbalgias discogénicas es una casuística muy importante. Se requieren muchos años para tratar a tantos pacientes. Lo curioso de este método, lo que parecería ser una prueba científica de sus méritos, es el haber obtenido tan buenos resultados como son un 60 %, con tiempos cortos en las sesiones y en la duración del tratamiento, pero estos médicos también recomendaban el reposo posterior a cada sesión e internaban muchos pacientes, en especial a los que vivían lejos y debían regresar en auto o tren.  Cyriac y sus seguidores usaron tracciones medidas en libras o kilogramos y aumentaron la duración y el número de las sesiones.

CITA 5 – PRUEBA RADIOLÓGICA DEL VACIO DISCAL Y DE LA REDUCCIÓN
DE LA HERNIA DE DISCO

 

avant traction, le liquide opaque
dessine una fusée
posterieure
(antes de la tracción, el líquido opaco
demuestra una fuga posterior)

sous traction, effacement
de la fusée posterieure

(bajo la tracción, desaparición
de la fuga posterior)
Imágenes recortadas de la “Fig. 6 – Discographie” de la página 25

NOTA : Estas imágenes de una mielografía antes y durante la tracción pélvica son categóricas en cuanto a la reducción de la hernia de disco. También es una prueba concluyente en relación al “vacío discal” pues, ¿cómo se puede explicar que la hernia reingrese al interior del disco?, solamente podría ser por una fuerte succión desde el centro del disco que prácticamente deja totalmente chupado al sector herniado. Pensar en una compresión exterior es difícil de imaginar.

CONCLUSIONES : Iniciado en 1947, este trabajo demostró científicamente el “vacío discal” con pruebas radiológicas, también el aumento del espacio intervertebral en 1,5 mm por la acción mecánica de la tracción pélvica y el reingreso del material herniado durante la tracción. Todavía no se pudo detectar cuestionamientos a este método a cremallera que evitó miles de cirugías de hernias de disco y mejoró la vida a otros miles a pesar de que pudo haberse aplicado mejor técnicamente. Resalta el cómo minimizar el efecto negativo de la bipedestación en sus sesiones ambulatorias, el beneficio del reposo después de una sesión de tracción y los problemas de un largo viaje de regreso en vehículo o tren. Más de 6.500 enfermos tratados con ciática y lumbalgia discogénica con un 60 % de buenos resultados, ponen en tela de juicio al uso de enfermos sufrientes como grupos de control y a los cuestionamientos que se escribieron y se siguen escribiendo en contra de los métodos del estiramiento de la columna lumbar pero que, al mismo tiempo, algunos omiten describir los resultados esta casuística.
REFERENCIA Nº 8 arriba

“THE SPINE”

 

W. B. Saunders Company a Division of Hartcourt Bruce and Company

ISBN 0-7216-7176-4, Copyright 1999, 1992, 1982 , 1975 by Saunders Company

R. H. Rothman - F. A. Simeone

 

Con la colaboración de :

 

S. Garfin, M.D., Profesor y Director del Departamento de Ortopedia, Universidad de California, San Diego .

 

R. A. Balderston, M.D., Profesor de Cirugía Ortopédica, Hospital Universitario Allegheny, Philadelphia, Pennsylvania

 

S.Wiesel, M.D., Profesor y Director del Departamento de Ortopedia, Universidad de Georgetown, Escuela de Medicina, Washington, DC

 

H. N. Hercowits, M.D., Director del Departamento de Cirugía Ortopédica, William Beaumont Hospital Royal, Michigan.

 

F. J. Eismont, M.D., Profesor del Departamento de Ortopedia y de Cirugía Neurológica, Universidad de Miami, Escuela de Medicina.

 

G. R. Bell, M.D., Subdirector del Departamento de Cirugía Ortopédica, Fundación de la Clínica de Cleveland, Ohio.

Además enumera un listado de otros 145 profesionales que contribuyeron a esta obra entre los que se cuentan 50 Profesores titulares y 55 profesores asistentes o asociados de diferentes universidades de las más diversas ciudades de los EE. UU., más 2 de Suecia y 3 de Japón.

Esta obra de más de 1.800 páginas, monumental no sólo por su extensión sino por el prestigio de sus autores y el de sus numerosos colaboradores, tuvo difusión mundial y es un instrumento formador de las opiniones de los especialistas en columna vertebral muy encumbrados del planeta.

La tracción lumbar ocupa sólo algo más de media página, algo similar en extensión a la obra de 1985 de los mismos autores, analizada en la Referencia 5 de este Capítulo, un libro casi la mitad del presente, muy importante en su época pero no tanto como éste, que es su última revisión.

Hay muy pocos pero muy valiosos comentarios sobre la tracción lumbar. Recién en 1999 los autores admiten que la tracción pélvica es una práctica tradicional y de rutina en numerosas clínicas de EE. UU., pero con tan poco espacio en el libro, son más las preguntas que quedan sin respuesta, que los escasos y no muy rigurosos fundamentos científicos en los que los autores basan sus opiniones en contra de los métodos del estiramiento de la columna lumbar.

CITA Nº 1

En la página 243, columna 2, renglón 12 admite “. . Traction methods remain a traditional treatment for lumbar disc diseases in many clinics. A wide variety of methods are in routine use throughout the United States, . .”

 

 NOTA : Es un reconocimiento a que, en 1999, el uso de la tracción lumbar está extendido en casi todo EE. UU., a que es tradicional, amplio y a que se lo emplea en numerosos centros asistenciales. Como esto no lo decían en su anterior edición de 1985 es de suponer que habrá habido una expansión de este tipo de tratamiento en estos últimos años.

CITA Nº 2
En su renglón 15 cita “. . including manual traction, autotraccion, 188 gravity lumbar reduction, inversion therapy, and 90-90 traction. Traction can be applied intermittently or continuously. .

 NOTA : Esta cita es importante porque admite como de un uso normal dentro de la medicina tradicional a casi todos los métodos de tracción lumbar, tanto activa como pasiva. Es solamente una enumeración que mezcla métodos antiguos con uno muy moderno, sin describir a ninguno y con una sola cita bibliográfica para la autotracción (188) de Acta Orthop. Scand. 51:791 de 1980. A la tracción pélvica, continua e intermitente, sólo la nombra sin incluir ninguna bibliografía.

Es una omisión importante pues la modalidad intermitente es moderna; la iniciaron en 1990 neurocirujanos estadounidenses; la mayoría de sus trabajos científicos, avalados por diversas universidades, se encuentran en publicaciones de esa especialidad de la que el Dr. Simeone es profesor titular; además hay más de 100 profesores universitarios que colaboraron en esta obra; centenares de traumatólogos trabajan en los más de 200 centros con equipos para este tratamiento desparramados en EE. UU. (ver “Otros temas”); hay 3 industrias que fabrican esos equipos que se venden en alrededor de U$S 100.000.- para curar hernias de disco, ciática, estenosis espinales, etc.

 CITA Nº 3

En su renglón 18 cita “. . that a distraction force . . causing widening of a disc space, with resultant decrease in intradiscal pressure  252 . .

 

NOTA : Parece una descripción correcta de su mecanismo de acción favorable a la tracción pero la cita 252 en la que se basa es de un seminario de Artritis Reumatoidea de 1979. Hay otros trabajos que también ratifican científicamente estos hechos.

 

CITA Nº 4  
En su renglón 24 cita “. . Nachensom and Elfstrom  235 . . “

 

NOTA : Repiten lo mismo de 1985 de lo de Nachemson de 1970 (29 años atrás). Hablan de un 25 % de caída de la presión intradiscal cuestionado en la Referencia 4, Cita 2 y desmentida en 1994 por el trabajo del Prof. de neurocirugía G. Ramos en la Universidad de San Antonio, Texas. (EE. UU.) que con 33 kg consiguió una reducción promedio de aproximadamente de +60 mm Hg a -120 mm Hg, sería alrededor de un 300 %. Son cifras muy disímiles. Ya en 1999, lo de Nachemson y Elfstrom no parece ser un cuestionamiento científico válido para los sistemas de tracción lumbar.

CITA Nº 5

En su renglón 29 cita “. . that traction can produce a beneficial effect . . . was examined by Natchev and Valentino 235 . . during auto traction . .

 

NOTA : Una cita de 1980 con autotracción, un método que no figura en varios tratados de ortopedia, aunque favorable a este sistema ¿puede ser válido para toda la tracción pélvica?

 

CITA Nº 6

En su renglón 34 cita . . Clinically, Weber 235 . . “

 

NOTA : Repiten en 1999 lo de 1985, la misma cita de 1973 de una revista del Oslo City Hosp. (ver Referencia 4, Cita 5.a y 5.b y Cita 6) ¿en 26 años no hubo nada mejor? (ver “Trabajos Científicos”). Lo de Weber, con un grupo control con el que se simulaba aplicarles una “tracción aparente”, tampoco parece ser de una rigurosidad científica suficiente como para invalidar por esto absolutamente a los sistemas de tracción lumbar.

 

 

CITA Nº 7
En su renglón 38 dice “. . There are studies comparing the various methods of traction . ..Burton 43 has been on of the most vocal advocates of the gravity lumbar reduction form of traction therapy . . the patient is hung from a torso sling on a tilting bed or frame at an angle of 35 to 90 degrees from the horizontal. A 70 per cent the success . .In this report, as in most other studies, 244 major flaw. . .and inadequate or absent control groups.

 

NOTA : Los autores no sólo aportan una nueva estadística de un 70 % éxitos terapéuticos de la tracción lumbar pasiva con un sistema de plano inclinado, otra forma de tracción lumbar pasiva más atenuada, (Burton 43) y otro más de la cita bibliográfica 244, sino que además destacan que, tras 8 días de tratamiento hospitalario, éste proseguía en el domicilio del paciente con 1 o 2 horas por día durante 6 a 12 meses. Es un dato no sólo favorable a la tracción lumbar sino también para los mismos enfermos, y mucho también para los que administran la salud pública. Es una clara admisión de que los mismos enfermos pueden tratarse a sí mismos en sus hogares (al estilo de las hemodiálisis domiciliarias) sin un gran costo ni para los responsables de las obras sociales ni para los gobiernos y sin complicar a los hospitales que estarían impedidos de brindar estos tratamientos prolongados a tantos miles de pacientes.

Pero este libro cuestiona estos resultados, entre otras razones por ciertos defectos en la medición de los resultados, ser estadísticamente limitados y por grupos de control ausentes o inadecuados. Pero ¿porqué dudar de Burton y de los otros que relatan sus resultados? En la medicina asistencial se suele publicar los porcentajes de éxitos y de fracasos. Un grupo de control al estilo del que tuvo Weber en Oslo no es tan fácil de imaginar en todos los médicos, como puede ser el caso de Burton, que reciben enfermos que sufren en busca de una solución y no para ser incluidos en un plan de un tratamiento aparente. Con una camilla de plano inclinado de 35º a 90º ¿cómo se podría simular una inclinación irreal sin que el paciente lo note?

CITA Nº 8
En su último párrafo comienza “. . The extreme opposite . . . is inversion therapy 240  Using this technique, the patient hangs upside down from boots or other support devices. .   

NOTA : El citar los métodos de tracción lumbar por gravedad inversa, es una ratificación de su existencia y de su validez como tratamiento por parte de la traumatología tradicional. Se podrá o no coincidir con la opinión de los autores sobre su conveniencia y obviamente que no están exentos de riesgos y contraindicaciones. Pero no se puede negar que, si realmente fueran de utilidad, muchos enfermos podrían curarse solos sin necesitar demasiado ni de la medicina pública ni de la privada, salvo en las instrucciones. Algunos de ellos son prácticas deportivas de ciertas personas, tal como a veces se puede ver en algunos parques públicos con gente colgando de sus piernas en los pasamanos o en las argollas. En casi todos los gimnasios también hay equipos que permiten colgar de la cintura, algunos a 90º y otros en un ángulo todavía mayor. En cuanto al trabajo de los trapecistas circenses, suponiendo que su peso fuera de 70 kg ¿cuánto sería el valor de la distracción sobre los discos lumbares cuando cuelgan sosteniendo a otro con sus manos?, probablemente de más de 100 kg. Cuando se cuelga de la cintura, el peso del tronco comprime a las venas femorales (no a las arterias) contra el borde de la superficie donde se sujetan los miembros inferiores, esto produce un cierto atrapamiento de la volemia disminuyendo en algo los riesgos vasculares en relación a cuando se cuelga de los pies y el efecto de tracción sobre los discos lumbares sería similar. Colgar a un enfermo de los pies en 1999 resultaría extraño.

BOTAS DE GRAVEDAD INVERSA
(EN DESUSO)


Estas botas no se usan desde hace décadas y las citan los libros antiguos y este tratado muy moderno. A estos métodos de gravedad inversa ya casi ningún traumatólogo los prescribiría. 

 

CITA Nº 9

En la página 644, renglón 11, dice : . . In summary, the use of conventional or alternative forms of traction is not supported by rigorous studies . .

NOTA : Es una afirmación demasiado categórica y no bien fundamentada. Sí hay rigurosos estudios científicos sobre tracción continua intermitente de antes que se escribiera este tratado (ver “Trabajos Científicos”). También los hay sobre su  modalidad continua (ver Refer. 8 – Cita 2), se conocen desde hace más de 50 años, con Tavernieux y De Seze en Francia. Este libro tiene 2 autores, uno traumatólogo y el otro neurocirujano, una especialidad en cuyas publicaciones se pueden encontrar algunos trabajos científicos serios como el de Ramos en el “The Journal of Neurosurgery, 1994, Vol. 81, Ps. 350-353”. Además colaboraron en él más de 100 profesores de universidades de EE. UU. Son miles los especialistas en el mundo que consideran a este tipo de tratados ultraespecializados como verdaderos referentes en todos los temas que les atañen.

CITA Nº 10

En la página 644, renglón 14, dice : . . In studies that compare alternative forms of traction, superiority of one form over another is not demonstrated. .

NOTA : También es una afirmación categórica y no bien fundamentada porque, en algo como media página de un tratado de más de 1.800, no se han analizado todas las tracciones lumbares posibles. Esto a pesar de sus palabras de que “la tracción pélvica es una práctica tradicional y de rutina en numerosas clínicas de EE. UU” pero ¿con qué técnicas? No hacen ninguna referencia a la tracción pélvica continua que sí siguen empleando algunos ortopedistas y que debe contar con la simpatía de más de un traumatólogo y la de algunos kinesiólogos. Tampoco se refieren a la tracción pélvica intermitente a la que ignoran en un país con centenares de traumatólogos que sí la usan. Al igual que en 1985, los autores siguen sin citar el “efecto vacío discal”.

El autor con lordosis lumbar, hace 10 años curó con un método antigravitatorio su 1er. cuadro severo de hernia de disco L2-L3. A otros 2 episodios menores los superó con estiramiento de la columna lumbar y, a alguna esporádica lumbalgia, con 1 o 2 minutos de terapia antigravedad. 10 años de plena salud con métodos o no descritos, o rechazados por estos autores.

CONCLUSIONES : Los autores emiten opiniones desfavorables sobre los métodos de tracción lumbar pero no las demuestran con la severidad científica que la ciencia exige, a pesar de reconocer su uso en muchas clínicas en casi todo EE. UU. Sus mejores fundamentos son los trabajos de Nachemson (desautorizados por Ramos en 1994) y de Weber, provenientes de su edición de 1985 que ya no parecían tener la rigurosidad científica que necesitan afirmaciones tan gravitantes, menos aún en 1999. Salvo una breve mención a algunos métodos antigravitatorios, en la que hacen un aporte importante a favor de la tracción lumbar, ya no le dedican ningún espacio, excepto en sus opiniones negativas, a la tracción pélvica continua, tampoco  se refieren a su modalidad intermitente, un hecho novedoso pero que ya era ya muy conocido en EE. UU. en 1999. Su ilustración pareciera ser enorme pero daría la impresión que estos temas no fueran de mucho interés para los autores pues sus afirmaciones personales quizás pudieron haber llegado a ser demostradas con nuevos argumentos más modernos o de mayor rigor científico que los mismos de 1985 pero habrían necesitado más de media página; por que quedan demasiados interrogantes en este análisis de tratamientos que involucran a muchos millones de enfermos; ¿porqué le dedicaron un espacio tan pequeño? pues parecen ser más importantes todas las omisiones a favor o en contra de la tracción lumbar que los escasos argumentos que se exponen. Impresiona su capacidad para obtener tantas citas bibliográficas, 333 en casi 6 páginas para sólo un capítulo, por eso despierta curiosidad que falten varios trabajos a favor de estos métodos que sí figuran en esta página Web. Al igual que en 1985, siguen omitiendo citar al “vacío discal”. Los autores no fundamentan sus opiniones personales con el rigor científico que la ciencia médica exige, por lo que, algo como una media página de este imponente tratado, no puede servir para que se cuestione a las diferentes modalidades de la tracción lumbar en su validez biomecánica como tratamiento de la discopatía discal.
Al calificar de ineficiente a todo tipo de tracción lumbar, citando entre otras a la tracción pélvica intermitente, entran en contradicción con Medicare, la obra social del gobierno de EE. UU. y su Foods and Drugs Administration (FDA), el organismo de control de la medicina más exigente del mundo, que la aprobaron en 1995.

REFERENCIA Nº 9   arriba

“LA KINESITERAPIA EN EL TRATAMIENTO DE LAS ALGIAS VERTEBRALES”

 

L. CHARRIÉRE
Director de la Escuela de Fisioterapia – Facultad de Medicina  - Lyon – Francia
Editorial TORAY – MASSON – BARCELONA – 1967

NOTA : Se trata de un libro de kinesiología que, en sus páginas 20 y 21, si bien opina favorablemente sobre los métodos de tracción lumbar, sus descripciones al respecto carecen de claridad y precisión. El autor tampoco aparenta tener experiencia directa sino que sólo describe lo que hacen terceros. No hay casuística alguna.

Divide a los sistemas de tracción en 3 tipos :

1 – Las mesas de tracción o vértebroterapia que miden la separación de los planos en centímetros, usan tiempos cortos y tracciones elevadas. Afirma que se mantiene durante 10 minutos una separación de hasta 20 cm. (Tavernieux no pasaba de 17 cm.) y con tración de  “. . según los prácticos, hasta 150-200 kg. .”. Es una fuerza algo impensable, pero el autor afirma que se la refirieron, él no la verificó, por lo que su afirmación no tiene mucho valor.

2 – Tracción continua por aparatos, en la que describe a sistemas con corsés de yeso y tracción a tornillos y a otros 3 sistemas diferentes con equipos de tracción, el de Leclerc, el de Stagnara y el de Blount y Schmitt.

3 – Las suspensiones. Su descripción es poco clara y no permite sacar conclusión alguna.

CONCLUSIONES : Sólo parecería ser una constancia que en 1967, todavía se usaban en Lyon, diversos sistemas de tracción lumbar en las lumbalgias, incluyendo a las suspensiones corporales. El autor describe deficientemente lo que utilizan sus terceros y no parece tener experiencia personal en el tema. El valor bibliográfico de este libro parecería ser bastante relativo.
REFERENCIA Nº 10   arriba

KRUSEN – MEDICINA FISICA Y REHABILITACION”

(Título original : “Krusen´s Handbooks of Physical Medicine and Rehabilitation”)

 

Frederik Kottle M.D.
Prof. de Medicina Física y Rehabilitación –Universidad de Minnesota
Justus Lehmand M.D.
Prof. Del Departamento de Medicina de Rehabilitación –Universidad de Washington

Editorial Médica Panamericana – Madrid – 4ª Edic. – 1993 – 1.365 páginas.

NOTA : En sus páginas 826, 833 y 834 este libro hace referencia al dolor lumbar mecánico por espondilólisis, espóndilolistesis, al dolor cinético, se refiere a la osteoartritis, al canal estrecho y también al dolor lumbar agudo y al crónico pero, sin hacer ninguna referencia al originado en la protrusión discal, ni a métodos de tratamiento por algún sistema de tracción lumbar.

CONCLUSIONES : Ninguna.

REFERENCIA Nº 11   arriba

“DISCS LESIONS FOR THE GENERAL PRACTITIONER”

Dr. James Cyriac

Editorial Casell and Company Limited – Colchester – 1953 – 31 páginas

NOTA : Es un breve resumen de la descripción de la afección, su diagnótico y tratamiento en general, en el que, en su página 20, se ocupa de describir brevemente el método de tracción lumbar. Aconseja aplicar fuerzas de distracción de 100 a 200 libras (alrededor de 45 a 90 kg .) en sesiones de 30 minutos a 1 hora, pero sin precisar frecuencias de sesiones ni tiempo de duración del tratamiento. Tampoco se refiere a su experiencia personal ni indica ninguna casuística de resultados.

CONCLUSIONES : Recomienda sesiones de 30 minutos a una hora con fuerzas de distracción elevadas (entre 45 a 90 kg) sin precisar frecuencia y número de las sesiones. Su descripción es muy sucinta, sin casuística y no se refiere su experiencia personal sobre este tratamiento.

REFERENCIA Nº 12   arriba

HANDBOOK OF PHYSICAL THERAPY”

 

Council on Physical Therapy

American Medical Association – Chicago – EE. UU. – 3ª Edición - 1939 – 537 páginas

 

NOTA : Es un libro muy antiguo que describe el tratamiento con masajes y electroterapia de diversas patologías. No incluye al dolor lumbar.

 

CONCLUSIONES : Ninguna.

REFERENCIA Nº 13   arriba

 “ORTOPEDIA Y TRAUMATOLOGÍA”

Dr. F. Silberman
Dr. O. Varaona

Editorial Médica Panamericana – 2ª Edición – 2003 – 466 páginas

NOTA : Se trata de un importante tratado que no incluye a las enfermedades discales. Además sus autores son argentinos.

CONCLUSIONES : Ninguna

REFERENCIA Nº 14   arriba

“MEDICINA DE REHABILITACIÓN”
(Título original : “Rehabilitation Medicine”)

Rusk Howard
Catedrático y Director del Departamento de Rehabilitación
University Medical Center – New York

Editorial Interamericana – 2ª Edición – 1966 – 629 páginas

NOTA : Se ocupa de reeducar y rehabilitar a pacientes de diversas patologías que no incluyen a la columna vertebral.

CONCLUSIONES : Ninguna

REFERENCIA Nº 15   arriba

“TRAUMATOLOGIA”

Ballinger W. F.
Rutherford R. B.

Editorial Interamericana – 2ª Edición – 1977 – 744 páginas

NOTA : Se ocupa sólo de traumatismos y lesiones traumáticas.

CONCLUSIONES : Ninguna

REFERENCIA Nº 16   arriba

“TRAUMATOLOGIE ET ORTHOPÉDIE”

Youmachev G.

Editions MIR – Moscou – Rusia – 1981 (edición original 1977) – 471 páginas

NOTA : Se ocupa sólo de lesiones traumáticas y de deformaciones diversas incluyendo a la columna vertebral, pero no incluye a la discopatía lumbar.

CONCLUSIONES : Ninguna

REFERENCIA Nº 17   arriba

“TRAUMATOLOGIA”

Ballinger W. F.
Rutherford R. B.

Editorial Interamericana – 2ª Edición – 1977 – 744 páginas

NOTA : Se ocupa sólo de traumatismos y lesiones traumáticas.

CONCLUSIONES : Ninguna

REFERENCIA Nº 18   arriba

“Rehabilitación en Ortopedia y Traumatología”

 

Fabián Ciarlotti - Pablo Bodatti -

Edit. Universidad Maimónides Científica y Literaria, 2003, Argentina

 

NOTA : No se hacen comentarios por tratarse de autores argentinos.

CONCLUSIONES PRELIMINARES

ANALISIS PRELIMINAR

El objetivo es detectar la validez de aquellos tratamientos de tracción lumbar pertenecientes a la medicina tradicional que vienen del pasado; cuáles fueron utilizados o no en este último medio siglo; cuáles se siguen usando en la actualidad; cuáles fueron sus resultados e intentar identificar las divergencias que pudieren haber o habido al respecto.

La tracción pélvica continua y las terapias antigravitatorias casi no son prescriptas y tienen un uso muy restringido. La tracción pélvica intermitente es bastante reciente, muy poco conocida y está en expansión en EE. UU. Todos tienen en común los mismos principios fisiopatogénicos de acción de origen biomecánico.

Se tratará de exponer la mayor cantidad de bibliografía sobre el tema, incluyendo a aquélla que lo debería tratar y que lo omite, analizar sus fundamentos y cotejar los textos entre sí para así poder comprobar si la argumentación técnica que exponen, y también aquélla que omiten citar, tiene el rigor científico que la ciencia médica exige; además de verificar si todavía mantienen su validez, descartando que pudieron ser aciertos en el pasado pero que ya se hayan  transformado en errores del presente por nuevos hechos científicos.

Este objetivo, que se puede lograr con una simple investigación bibliográfica que, si bien está al alcance de cualquier profesional, excede a la capacidad de un solo médico limitado en su acceso a las fuentes de la información bibliográfica. Además, la mayoría de los fundamentos científicos en la discopatía discal, son más cuestiones de biomecánica un poco más ligadas a la lógica cartesiana, a diferencia de otras patologías que no siguen este tipo de lógica y que requieren una mayor ilustración o una capacitación profesional especializada. Este análisis adolecerá de la escasez del material de estudio y de la falta del debate de un trabajo en equipo.

 

MATERIAL DE ESTUDIO E IMPRESIONES PRELIMINARES

 

 Se analizaron muy pocos trabajos, sólo 18 : 2 referidos a la casuística y fundamentos técnicos de la tracción pélvica intermitente, 7 que hacían referencia a la modalidad continua y permanente, 4 a favor y otros 3 con cuestionamientos a su efectividad y se revisaron, otros 9 libros que no hacían referencia al tema en estudio pero que por la amplitud de sus títulos hacían presumir que quizás podrían incluir de alguna forma a la tracción lumbar. Hay varios vacíos bibliográficos, en especial entre 1967 y 1994 en el que sólo se pudo analizar una media página de “The Spine” (1985).

Las impresiones preliminares, no pueden ser tomadas como definitivas pues es necesario analizar una mayor cantidad de trabajos, especialmente los escritos entre 1967 y 1994, una época en la que parecería que disminuyó el número de médicos que prescribían la tracción pélvica, que parecía haber tenido altos índices de buenos resultados según Tavernieux, Duri Gross, Fellman y quién sabe con cuántos otros.

 

Pudieron haber influido en esto los estudios experimentales de Nachemson y Elftrom de 1970 que midieron la presión intradiscal durante la tracción (“ 30 kg . en 3 segundos”) y comprobaron que no descendía a cero, lo que probablemente se constituyó en la verdad médica de ese momento para una mayoría, a pesar de estar en contradicción con lo demostrado radiológicamente por Tavernieux en 1952. Recién 24 años más tarde, en 1994, G . Ramos demostró lo contrario, aunque todavía sus trabajos no figuran en los 2 últimos tratados sobre columna vertebral (Refer. 3 y 8) que, en 1998 y 1999, siguen sosteniendo lo de Nachemson, algo que ya ahora parece equivocado.

 

De los métodos antigravitatorios, se detectaron 2 autores (Burton C. y Oudenhoven R.) con casuísticas favorables con el sistema de planos inclinados, método que aún sigue vigente y Burton lo empleaba durante 6 a 12 meses en forma domiciliaria con sesiones de de 1 a 2 horas por día, un hecho muy importante por la posibilidad de que los mismos enfermos se puedan tratar solos a sí mismos en sus hogares. Con respecto a los métodos de gravedad inversa, aunque sí se usaron en el pasado, no se detectó todavía a médicos que los hayan empleado con publicación de sus resultados.

En una síntesis preliminar pareciera que las opiniones médicas están divididas. Habría un grupo minoritario que se dedicó personalmente en el pasado a tratar enfermos por tracción pélvica continua en mesas de vértebroterapia que medían la tracción en centímetros (Tavernieux, el grupo de Charriére y quién sabrá de otros) o en equipos al estilo del de Cyriac que la medían en kilogramos (Duri Gross, Fellman y otros aún no detectados). En el presente hay probablemente centenares de traumatólogos en EE. UU. utilizando la tracción pélvica intermitente (ver Otros Temas). Otros médicos emplean todavía el sistema antigravitatorio con planos inclinados. Todas las casuísticas que se vieron tienen éxitos superiores al 50 %, 60 % o hasta al 70 %.

 

Habría otro grupo mayoritario que parecería descreer de estos métodos y sus opiniones parecen reflejarse en tres de los libros analizados (Refer. 3, 4 y 8) cuestionados en este estudio y que además omiten mencionar ni trabajos ni casuísticas que pudieran estar a favor de estos tratamientos.

¿Qué se puede opinar sobre la casuística de Tavernieux?, trató a más de 10.000 enfermos, incluyendo las algias cervicales. Curó a más de 4.000 (60%) lumbalgias discales y ciática.

 

En 1985, “The Spine”, en tan sólo media página, adhiere a las mediciones de Nachemson (quizás, la verdad médica del momento) y al postulado de Weber de la ineficacia de la tracción pélvica usando un grupo de control con una “tracción aparente” pero no citan ni las demostraciones científicas de Tavernieux (Refer. 7) ni los 6.500 enfermos de su casuística ¿Porqué autores tan prestigiosos le dedican tan pocas líneas a un tema del que dependía y depende todavía la salud de millones de personas? No rebaten ni debaten, pero sus opiniones son categóricas. Daría la impresión que el pasado reciente (1950-1970) no existiera para sus autores, a pesar de destacarse por su enorme ilustración, ni siquiera citan a Tavernieux, uno de los pocos  libros dedicado solamente a la tracción pélvica y al vacío discal, un fenómeno al que rechazan.

 

“Lumbalgia y lumbociatalgia II” reconoce el “vacío discal” de Tavernieux contradiciendo a “The Spine” que lo rechaza pero también acepta las mediciones opuestas de Nachemson, además afirma que “no se demostró que sea inefectiva”, contradicciones que sorprenden, hasta reconoce que la tracción pélvica aún se utiliza pero con “indicaciones restrictivas”. La suma de sus fundamentos y de su argumentación, con algo de confusión y de contradicciones, carece del rigor científico necesario como para aceptar sus sugerencias, menos aún la de sesiones de 10 a 30 minutos de tracción sin indicar sus kilogramos.

 

El mismo “The Spine”, ya en 1999, un tratado imponente de más de 1800 páginas también vuelve a limitar el tema a media página, en un tema que en 14 años se agravó aún más y que afectó y sigue afectando a millones enfermos; en la que reconoce abiertamente que la tracción lumbar se emplea en todo EE. UU., pero sin precisar cuál es su variante más usada; admite la existencia de métodos antigravitatorios incluyendo a los de gravedad inversa; enuncia una de sus casuísticas exitosas pero finaliza desautorizando la eficacia de todo tipo de tracción lumbar, opiniones que fundamentan sobre todo, al igual que en 1985, en Weber y Nachemson, quien ya en 1999 podría considerarse desacertado, por la más moderna nueva medición del “vacío discal” en 1994. Ya no comenta ni la tracción pélvica continua ni su modalidad intermitente, en plena expansión en EE. UU. Los fundamentos técnicos de sus opiniones personales no parecen cumplir con la rigurosidad científica que la medicina exige, porque omiten casi todo de lo publicado a favor de la tracción lumbar; por que no rebaten casi nada y, cuando lo hacen con Burton y otros, sus argumentos son cuestionables.

 

Los trabajos y textos analizados con casuísticas (Tavernieux y Gose) o argumentos a favor de estos métodos de tracción pélvica, continua e intermitente, excepto Charriére (Refer. 9), hablan por sí solos y es el lector el que debería aprobarlos o desaprobarlos.

CONCLUSION PRELIMINAR

Por estos pocos libros y trabajos, se podría anticipar que los cuestionamientos u omisiones a todo tipo de tracción lumbar, incluso su modalidad intermitente, en 1999, no tienen un fundamento científico riguroso y parecerían basarse más en opiniones personales que no fueron demostradas con argumentos irrefutables por los autores de los tres textos analizados que la cuestionan, tal como exige la ciencia médica; que ni citan ni rebaten las experimentaciones ni la casuística exitosa de Tavernieux (1960) ni la de otros; que al mencionar a la nueva tracción pélvica intermitente, en expansión en EE. UU., admiten que la conocen pero omiten informar algo sobre ella.

 

Quedan interrogantes :

Medicare, la obra social del gobierno de EE. UU. y su Foods and Drugs Administration (FDA), el organismo de control de la medicina más exigente del mundo, aprobaron la tracción lumbar intermitente en 1995 a la que “The Spìne” define como ineficiente, sería como una contradicción con un ente que controla las prácticas médicas y a los medicamentos, equipos e insumos terapéuticos, todo este mundo médico se enfrentaría con la duda de ¿a quién prestarle más credibilidad, a la FDA o a una media página de “The Spìne”?

Además, si esos métodos curaron a algunos pacientes en el pasado, según algunas casuísticas con resultados positivos que estos libros que los cuestionan no mencionan, no inclinarían a pensar que, si curaron en el ayer reciente de la medicina ¿porqué no podrían curar en este presente con mucho más tecnología?, ésta, les permitiría aprovechar mejor sus efectos, subsanar sus inconvenientes y potenciar sus eventuales buenos resultados.

Hipotéticamente, si de los muchos millones de médicos de este último medio siglo, sólo mil de ellos hubieran hecho lo que hizo Tavernieux en 13 años (1947/1960), hubiera sido probable que habrían curado a más de 4.000.000 de ciáticas y de lumbalgias discogénicas.

Resultaría muy interesante que existieran trabajos sobre otros métodos antigravitatorios. La mayoría de ellos, en especial los de gravedad inversa, son autotracciones que aplican elevadas fuerzas de distracción y que, pueden ser ejecutadas por los mismos pacientes solos en sus domicilios, con todas las ventajas que esto significa. Parecería que Burton ya lo experimentó. En 1995 el autor, con lordosis lumbar, se curó una severa hernia discal L2/L3 gracias a que se autotrató con gravedad inversa en su domicilio y sin la ayuda de nadie.

 

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