tablon
http://www.herniasdedisco.com.ar - http://www.dolorlumbar.com.ar
TRATAMIENTO

En este capítulo se desarrollan los siguientes ítems:

DESCRIPCION GENERAL
arriba

La mayoría de los dolores lumbares, especialmente los originados en músculos o ligamentos, son benignos, curan fácilmente y se ven muy beneficiados con el tratamiento médico y la fisiokinesiología. Los que tienden a la cronicidad son los de las diferentes formas de la Enfermedad Discal Degenerativa, como hernias de disco, artrosis, estenosis espinal, ciática, etc. Esto sucede porque sus problemas biomecánicos, además de causar la enfermedad, actúan como sus factores agravantes, un círculo vicioso que empeora con el tiempo.

El origen mecánico de estas afecciones, fallas de los discos lumbares, es la base del éxito de los procedimientos quirúrgicos que son los más efectivos para solucionarlas por su accionar de reparación mecánica y la descompresión de los espacios intervertebrales.

El auge actual de la cirugía de la columna lumbar, también se explica por sus propios adelantos en fusiones vertebrales tanto con hueso del paciente como con placas metálicas, en vías abordajes, tanto en las convencionales como en las mínimamente invasivas como la cirugía laparoscópica, nucleotomía percutánea, microdiscectomía artroscópica y otros avances. Las grandes innovaciones en el diagnóstico por imágenes tales como la Tomografía Axial Computarizada y la Resonancia Magnética también favorecieron a la cirugía pues, al mostrar con claridad las alteraciones de los huesos y tejidos blandos, facilitan el diagnóstico de la afección y un abordaje instrumental con gran precisión. (Figura 21)

figura 21
FIGURA 21

Una vez bien diagnosticado que el dolor lumbar se origine en una o más hernias de disco, salvo en los casos graves, su tratamiento en un principio debe ser siempre conservador, medicamentos para aliviar el dolor y la inflamación y fisioterapia para intentar curar.

El paciente debería saber que no es lo mismo curar un disco que curar un enfermo. La cirugía cura al enfermo pero daña al disco o lo suprime. También debería saber que se podría curar si se pudieran remediar parcial o totalmente los daños mecánicos del disco afectado, con la ventaja sobre la cirugía, de que el disco volvería a su función normal. También debería saber que de todo lo que hoy se ofrece, ningún tratamiento ortodoxo ni alternativo, puede mejorar los daños de un disco enfermo pues, o cortan o destruyen su anillo fibroso y o su núcleo pulposo, o sólo mejoran los tejidos vecinos inflamados pero no al disco. Lo único que existe que puede remediar un disco es el estirar la columna vertebral con fuerzas de direcciones opuestas hacia los pies y hacia la cabeza, que se transmitan sobre todo a los discos lumbares, el punto de encuentro de esas fuerzas opuestas.

En esta mejora es importante que el segmento herniado reingrese y deje de comprimir e inflamar los tejidos vecinos y que el disco no disminuya su altura, la que debería aumentar, pues es lo que separa las vértebras. Un disco aplastado puede ocasionar otros males como el chocar de las caras articulares iniciando una artrosis, o estrechar los orificios espinales central o laterales. Esta altura depende del ingreso de agua y de la capacidad de retenerla de la sustancia gelatinosa del núcleo. Para evitar que el episodio se repita, es útil que se refuerce su anillo fibroso con la cicatrización de sus fibras rotas.

Un ligero achicamiento o desplazamiento de la “hernia de disco”, pueden devolver la sensación de salud, al igual que lo hacen los bloqueos espinales que suprimen el dolor y la inflamación, aunque esto puede ser sólo un alivio paliativo temporal y no una curación.

De todos los métodos de fisioterapia conocidos, el mejor y el  único especializado en este tipo de enfermedad y que puede mejorar y hasta curar el daño mecánico de un disco vertebral, es la combinación de la electrofisioterapia con la descompresión vertebral lograda con el estiramiento cíclico de la columna vertebral gracias a su efecto del “vacío discal”.

Cuenta con beneficios que no tiene ninguno de todos los tratamientos conocidos, como son, entre otros, el “vacío discal”, el reingreso del segmento herniado, el aumento del contenido de agua del núcleo, que eleva su altura con lo que dejan de entrechocar las caras de las articulaciones laterales, también “favorece la cicatrización de las fibras rotas del anillo fibroso” (Figura 24). Además “no es invasivo”, no hay inyecciones ni manipulaciones manuales pues casi no se toca al paciente.

En una mayoría de los casos sus resultados positivos son inmediatos por lo que debería ser indicado desde un inicio, así el enfermo se reintegraría muy pronto a sus tareas habituales y ahorraría sufrimientos y discapacidad. En los casos “autolimitantes” que se resuelven igual sin tratamiento, se aceleraría su curación y, en pocos días, el paciente podría recuperar su bienestar y evitar un dolor que podría durarle semanas o meses.

Con más razón debería indicarse en los casos “no autolimitantes” en los que la medicina “tradicional” ni la “no tradicional” no tienen ningún otro tratamiento que pueda mejorar ni reparar los daños mecánicos del disco ni ninguna solución definitiva que no sea la cirugía que cura de inmediato pero corta o anula al disco. Ésta, debe ser un último recurso en un buen ejercicio de la medicina y, más aún en esta patología en la que las técnicas más usuales, dentro de la gran variedad que existe, suelen tener altos índices de fracasos. No debería efectuarse de entrada una cirugía sin antes no agotar todos los otros métodos, en especial, intentar una curación con la Descompresión Vertebral Cíclica (DVC) (Figura 28), salvo en los que hubiere alguna contraindicación o en los casos de hernias muy graves.

El disco se ubica en profundidad y está muy protegido por el rígido tubo de huesos y ligamentos que contiene a la médula y por los poderosos músculos paravertebrales. Es muy difícil imaginar que, desde la cintura, un masaje o una maniobra local con los dedos pueda tener algún efecto sobre él, aunque quizás sí podrían mejorar a los tejidos vecinos enfermos. Además, ¿qué podrían hacer en zonas tan profundas una crema o pomada aplicada en la piel de la cintura? (Figuras 22 y 23)

figura 22
figura 23
FIGURA 22
FIGURA 23

En cambio el estiramiento de la columna lumbar, aunque el paciente lo sienta suave en sus manos, actúa enérgicamente en el centro mismo del disco. Los huesos no se alargan, por ser sólidos. Lo único que se puede estirar en la columna vertebral son los discos del tórax y los lumbares que, al tener ligamentos fuertes, no permiten una gran dilatación. Esa resistencia que presentan intensifica el efecto del “vacío discal”, el que sería de menor cuantía si los discos fueran laxos y muy extensibles. Pruebas radiológicas de 1952 demuestran que el disco se estira en 2 mm con una tracción de 30 kg.

La alta presión interna del disco comprimido por su enfermedad, en general de más de + 50 mm de mercurio) baja a cero en pocos segundos de estiramiento y desciende aún más en 60 segundos, produciéndose una presión negativa (en muchos casos por debajo de los - 100 mm de mercurio), efecto conocido como “vacío discal” que produce una succión hacia el centro del núcleo del material herniado, oxígeno, nutrientes y, en especial, agua. (Figura 24)

figura 24
FIGURA 24

Por la dinámica del sistema cíclico de su aplicación, por los valores de tracción utilizados más elevados y por la repetición de los ciclos y de las sesiones, la succión de cada estiramiento tironea el material herniado hacia el interior del núcleo. Su retroceso, por poco que fuera, descomprime la zona afectada y desaparecen la inflamación y el dolor.

En los casos exitosos, una “reducción parcial de la hernia” se suele obtener en pocos días con lo que, con un disco aún no muy mejorado, el enfermo recupera la sensación de salud; esta “primera etapa” se suele cumplir entre la 1 ª y la 5 ª sesión de tratamiento.

El calor facilita la cicatrización en la mayoría de las lesiones generales. Cuando se aplica el calor profundo de la onda corta a un disco aplastado, la compresión mantiene muy separados los extremos rotos de las fibras internas de su anillo fibroso y las ondas pasan por el espacio vacío que separa esos cabos rotos que seguirán separados sin cicatrizar y este calor será ineficaz, aunque pueda haber, o no, otros efectos positivos a su alrededor. (Figura 25)

figura 25
FIGURA 25

Con el estiramiento de la columna, el disco se afina, achica su diámetro y las fibras rotas de su anillo fibroso pueden entrar en contacto y comenzar su cicatrización que puede acelerarse más si en ese momento, le llegara el calor profundo que facilitará que empiecen a soldar entre sí pues llega cuando esos extremos rotos están tocándose gracias al estiramiento del disco, y no cuando están separados en un disco no estirado siempre aplastado por la misma compresión de la enfermedad.

Aunque sorprenda, el mismo calor profundo, puede perder eficacia si no se acompaña del estiramiento de columna y, ser más beneficioso en un disco estirado. Este método no se aplica en las hernias extruidas, con una rotura completa de todo su anillo fibroso.

La repetición de este proceso facilita la reparación al menos parcial de las fibras rotas del anillo fibroso, cerrando de a poco la brecha débil de su pared, la que permitió que se produjera un abombamiento local, como “hernia de disco”. Lo ideal, aunque no es fácil de conseguir, sobre todo en procesos de larga evolución, es una cura plena del anillo fibroso. (Figura 30)

En los casos leves, se estima esta segunda etapa de la curación en un mínimo de tres semanas. En esto es difícil precisar algún tiempo pues, el hecho que cicatrice algo el anillo fibroso no producirá ningún cambio en el paciente, puesto que ya goza de una sensación de “estar sano”, aunque el tratamiento debe seguir porque su anillo fibroso continúa deteriorado, con daños que tampoco producen ningún dolor. Su curación, ya sea parcial o total, tampoco podrá calmar un dolor que no existe.

Puede orientar algo al respecto una Resonancia Magnética por Imágenes después del tratamiento, muy útil aunque siempre se efectúe con el paciente acostado con los discos vertebrales en reposo y no de pie con los discos comprimidos por el peso del tronco superior y las vísceras.

La tracción de la columna vertebral lumbar también se solía obtener de forma pasiva mediante la gravedad y la inversión de la gravedad, utilizando el propio peso del cuerpo para estirar los discos lumbares, una metodología que la medicina tradicional ya no emplea desde hace décadas.

Para aliviar el dolor lumbar crónico, además de la electrofisioterapia, masoterapia y manipulaciones vertebrales, existen otras propuestas, algunas tradicionales, otras, terapias alternativas. Esta página no las describe pues su objetivo es informar sobre los métodos de descompresión del espacio intervertebral mediante la tracción activa y pasiva de la columna lumbar.

EQUIPAMIENTO Y SU HISTORIA

arriba

Se trata de un tratamiento milenario de la Grecia antigua. Es el único método de la medicina moderna que, heredado de la antigüedad, perdura hasta el presente.

ASCLEPÍADES (- 124 a – 40 antes de Cristo)
GALENO (131 a 201 después de Cristo)

Su eficacia ya se demostró hace muchos siglos en la Europa de la edad media. Los potros de tortura de la Inquisición curaban algunos males de la columna lumbar a algunas de sus víctimas. Actuaron como los primeros laboratorios de experimentación de la medicina moderna, aunque sin tal intención, aplicando salvajemente fuerzas de tracción insoportables para un ser humano.Por sus resultados, durante siglos en Europa se inventaron máquinas primitivas que en 1949 perfeccionó el traumatólogo escocés Dr. J. Cyriac. Su uso se expandió en el mundo y algunos ortopedistas todavía la siguen usando en la actualidad. (Figura 26)

figura 26
TOMADA DE LUMBALGIA II, ED. MASSON, BARCELONA, 1999
FIGURA 26

En 1994 el neurocirujano Dr. G. Ramos de EE. UU. hizo el más importante experimento sobre presión intradiscal y tracción pélvica y midió los valores del “vacío discal” (Figuras 31, 32 y 33). En los años 90 el neurocirujano canadiense Dr. N. Shealy lideró modificaciones mecánicas y de uso al equipo de Cyriac, aumentando su eficiencia. Le sumó tecnología de última generación, modificó los valores de tracción, cambió los tiempos de aplicación de un modo continuo a un sistema de ciclos cortos de repetición automática y le agregó la electrokinesioterapia.

Se desarrollaron aparatos más sofisticados (Figura 27) que no sólo mejoraron el panorama para los enfermos con hernias de disco sino que, por su mayor eficiencia en la cura del anillo fibroso y en el aumento de la altura de los discos por el ingreso de agua, ahora permiten tratar otras formas de la Enfermedad Discal Degenerativa que no eran pasibles de tratar con los equipos tipo Cyriac, como lo son la Artropatía Facetaria y las Estenosis del Canal Espinal Central y Laterales.

spine
DRS
SPINE MED (CANADA)
DRS SYSTEM (EE. UU.)
VAX-D
VAX-D (EE. UU.)
FIGURA 27

Los únicos equipos comercializados en el mundo para Descompresión Vertebral Cíclica son extranjeros, sofisticados y de precios elevados. El de marca SPINE MED, de origen canadiense, tracciona desde las axilas. DRS System, que también tracciona de las axilas y el de la marca VAX - D, que tracciona desde las manos, son estadounidenses. Estos equipos fueron desarrollados por diferentes grupos de neurocirujanos norteamericanos y su bibliografía científica suele encontrarse en publicaciones de esa especialidad.

El que esta nueva tecnología de última generación demorara tanto su ingreso en el país se justifica por dos motivos. Uno, es el alto costo de los equipos extranjeros, una inversión con una difícil posibilidad de recuperación para este tratamiento de kinesiología que, si bien se efectúa con control médico permanente, los valores que les reconoce el Libro Nomenclador Nacional de la Argentina son bajos.

Otro impedimento importante en la divulgación de este tratamiento es que casi todos los trabajos científicos que demuestran sus fundamentos técnicos y la casuística con los pacientes tratados y sus resultados se informan desde hace años sólo en publicaciones especializadas de neurocirugía y neurología, un lugar de consulta casi exclusivo de estos especialistas, el resto de los médicos prácticamente no conocen los detalles de estos últimos adelantos ni los éxitos de sus resultados.

Los 2 equipos en uso desarrollados en el país (Figura 28), imitan los efectos técnicos y los gráficos de abscisas y ordenadas con iguales valores de tracción y de ciclos automáticos de los aparatos extranjeros, según protocolos de uso internacional (Figura 29). Al fabricarlos localmente con  sus componentes más nobles de origen europeo, se aprovechó para hacerlos ambivalentes, o sea que permiten ubicar al paciente o boca abajo, traccionando desde las manos, o boca arriba, desde las axilas, algo útil para enfermos con poca fuerza, más frecuente entre las mujeres. Usan una tensión hidráulica para provocar una tracción gramo a gramo sin que ninguno de sus motores actúe en forma directa sobre el paciente en tratamiento.

EQUIPOS ARGENTINOS PARA DESCOMPRESION VERTEBRAL
DVC SYSTEM (ARGENTINA)
DVC SYSTEM (ARGENTINA)
FIGURA 28

También permiten realizar el método de tracción continua de Cyriac sin el molesto corsé torácico y con algunas otras ventajas técnicas, algo que se usa como excepción o a pedido de algún profesional con alguna simpatía por este método.

El desconocimiento o quizás el desinterés de algunos médicos en estos adelantos, o tal vez la complejidad de esta problemática que afecta a muchos miles de enfermos en el país, complica su divulgación pues todavía no son muchos los profesionales que la prescriben, aunque lentamente van en aumento. Esto perjudica algo a los pacientes que pierden una ocasión válida científicamente de evitarse sufrimientos y también eleva los costos del tratamiento por los mayores gastos de una publicidad para informar de esto a médicos y enfermos.

TRACCION EN LIBRAS / TIEMPO EN SEGUNDOS
figura 29
FIGURA 29

DESCOMPRESION VERTEBRAL CICLICA

top

Es la innovación más importante desde 1949 en la fisioterapia de la columna lumbar (EE. UU. - década de 1990) producto de investigaciones de los procesos más íntimos de la biomecánica de la Enfermedad Discal Degenerativa sumadas a la aplicación de la ultratecnología del siglo veinte y otros cambios sobre lo desarrollado por el Dr. Cyriac en 1949. Unas modificaciones revolucionarias en las que participaron neurocirujanos, traumatólogos y bioingenieros.

Dadas su alta calidad terapéutica y sus resultados exitosos demostrados por abundante bibliografía, se consiguió que lo aprobara la Food and Drugs Administration de EE. UU. (FDA), el organismo de control sanitario más importante del mundo.

En base a sus ventajas terapéuticas y por sus menores gastos de inversión en la rehabilitación de los enfermos, también lo aceptó MEDICARE, la obra social del gobierno de EE. UU., que les cubre sus costos a todos los estadounidenses.

Representa un cambio radical en el panorama de algunas formas de la Enfermedad Discal Degenerativa, sobre todo en las hernias de disco no extruidas, en especial las que no tienen indicación de cirugía. El protocolo de tratamiento incluye el empleo local de calor superficial y profundo con equipos de radiación infrarroja y de onda corta, frío y de electroestimulación, a fin de mejorar la zona afectada y obtener mejores resultados en menos tiempo.

El paciente se recuesta en la camilla del equipo al que se sujeta, según los modelos, desde : A - De la cadera, mediante las correas de un arnés pélvico. B - De sus manos que se aferran a empuñaduras, o también puede hacerlo de las axilas apoyándolas en soportes cilíndricos bien mullidos. Desde esos puntos y por fuera del cuerpo, se aplican fuerzas que logran tensar al disco vertebral.

Se emplea una tensión hidráulica que aumenta gradualmente en 60 segundos, seguida de una fase de reposo, en CICLOS que se repiten en forma automática. Actúan en el centro mismo de los discos vertebrales. La importancia de su carácter cíclico, permite aplicar una fuerza superior a la del equipo de Cyriac, lo que no produce incomodidad pues se aplica gradualmente y al llegar a su valor máximo, se interrumpe iniciándose el reposo. Estos ciclos, se repiten varias veces en cada sesión gracias a un equipamiento automatizado, con un paciente recostado y tranquilo.

Su acción se transmite a la columna lumbar y en los primeros segundos del ciclo se anula la compresión que sufren el disco y los tejidos vecinos. En más de la mitad y últimos segundos del ciclo, la presión local sigue descendiendo hasta transformarse en una presión negativa, un efecto llamado “vacío discal”, que produce una succión desde el centro del disco de agua, nutrientes y del material herniado. (Figura 24)

Es el único tratamiento médico conocido, junto con los otros sistemas de descompresión vertebral ya citados, que produce ese fenómeno físico del “vacío discal” que, por su efecto de succión, lo hace altamente efectivo en las hernias de disco sobre las que actúa efectuando una especie de pequeños tironeamientos del material herniado atrayéndolo hacia el centro del núcleo pulposo hasta obtener su reingreso, una primera etapa en la curación llamada “reducción”. (Figura 30)

En las hernias de disco simples, el tratamiento dura un máximo de hasta 10 sesiones. En los casos exitosos, primero se obtiene la reducción de la hernia y el cese del dolor lumbar. Se debe continuar con el tratamiento hasta alcanzar una cicatrización satisfactoria del anillo fibroso dañado, o sea la curación del cuadro patológico. Para tratar hernias de disco múltiples 2, 3, 4 o 5 u otras formas de la Enfermedad Discal Degenerativa de evolución crónica, se indican sesiones más prolongadas y en mayor número.

FUNDAMENTOS DE LA DESCOMPRESION VERTEBRAL CICLICA

arriba

Los fundamentos del mecanismo de acción de la Descompresión Vertebral Cíclica son similares a los de la tracción lumbar, tiene solucionados sus principales inconvenientes y es mucho más efectivo. Mantiene las mismas contraindicaciones de la tracción lumbar.

En 1952, estudios radiológicos de S. De Seze y J. Tavernieux demostraron que, con 30 kg de tracción, el disco se estiraba 2 mm, lo que a su vez provoca que se amplíe la cavidad del núcleo que, al estar desecado por la compresión, tiene mucho menos volumen que normalmente, esto provoca un poderoso vacío que, en 1994, el Dr. G. Ramos midió en menos de – 100 mm de Hg. usando una tracción de un valor algo mayor.

En “Lumbalgia y Lumbociatalgia II”, pág. 182 se lee textualmente : “. . se verticalizan las fibras del anillo fibroso, lo cual junto a la tensión del ligamento vertebral común posterior, permite el reingreso del material nuclear protruido y subligamentario hacia el centro del disco, hecho favorecido por la ampliación de la cavidad nuclear y el efecto de succión . .” (ver Referencia 3 – Cita 2)

El estiramiento del disco vertebral, al producir el ya citado “vacío discal”, succiona desde el centro del disco todo lo que se encuentra a su alrededor y produce en la zona afectada efectos que se autopotencian entre sí, pues unos mejoran a los otros :

  • el material herniado reingresa por succión desde el disco
  • ingresan a los discos agua, oxígeno, nutrientes y el núcleo herniado
  • mejora el estado de los discos y aumenta su volumen
  • este mayor volumen agranda los espacios intervertebrales
  • el mayor espacio intervertebral descomprime la zona afectada
  • mejoran las arterias, ingresa más sangre y se oxigenan los tejidos
  • mejora el drenaje venoso con reabsorción del edema
  • se reabsorben las sustancias tóxicas del metabolismo de los tejidos
  • mejoran los nervios y cesan las molestias en miembros inferiores
  • disminuye la inflamación local y desaparece el dolor
  • normaliza a los tejidos, a los discos y restaura el espacio intervertebral
  • en las hernias, cesa el pinzamiento óseo del núcleo herniado
  • los efectos de cada ciclo se suman al ciclo siguiente
  • los efectos de cada sesión se suman a los de la sesión anterior
  • sus efectos perduran luego de finalizar el tratamiento

La bibliografía estadísticamente científica disponible muestra éxitos de más del 65% en Síndrome Facetario y de más del 70 % en Hernias de Disco no extruidas, simples y múltiples. (ver Trabajos Científicos – Texto 1)

El proceso de curación en las hernias de disco cursa en dos etapas (Figura 30) :
A - Reducción : el núcleo herniado reingresa al disco y cesa el dolor.
B - Cicatrización : curan las fibras del anillo e impiden la repetición de la hernia.

En casos de ciática su suma una tercera etapa, la curación de las lesiones de las raíces nerviosas.

figura 30
FIGURA 30

La descompresión del espacio intervertebral con la tracción pélvica ya había sido demostrada en 1952 por Tavernieux y De Seze mediante la visualización del reingreso del sector herniado durante una tracción pélvica con control radiográfico por mielografía.
Además de mostrar por radiografías en pacientes en tracción la aparición de un espacio aéreo en el disco y el aumento del espacio intervertebral de 1,5 a 2 mm.

 DEMOSTRACION RADIOLOGICA DEL VACIO DISCAL (Tavernieux –Año 1960)
Visualización Radiológica por Mielografía de la Reducción de una Hernia de Disco

ANTES DE LA TRACCIÓN
La sustancia opaca inyectada rodea la hernia de disco
DURANTE LA TRACCIÓN
La hernia reingresa al núcleo por succión
Este efecto “vacío discal” fue cuestionado por mediciones de Nachemson en 1970. La descompresión del espacio intervertebral con la tracción pélvica quedó perfectamente demostrada por el profesor de neurocirugía, el Dr. G. Ramos de EE. UU. quien, en 1994 realizó el más importante experimento sobre la relación entre tracción pélvica y variación de la presión intradiscal, midiendo los valores del “vacío discal” (Figuras 31, 32 y 33). Esta experiencia fue realizada durante sesiones de tracción pélvica intermitente con un equipo Marca VAX–D que se realizaron en el Centro de Salud de la Universidad de Texas, San Antonio, Texas, junto con la colaboración del Departamento de Neurocirugía y Radiología del Hospital Regional de Río Grande, Estados Unidos de Norteamérica. Fue importante que estos experimentos se realizaron en personas afectadas de hernia de disco y no en cadáveres. (Dr. G. Ramos y col, 1994, Journal of Neurosurgery, 81: 350-353)
figura 32
FIGURA 31
FIGURA 32
TOMADA DE G. RAMOS Y COL, 1994, J. NEUROSURGERY, 81:350-353
Se introdujeron cánulas en el interior del núcleo pulposo en el espacio entre las vértebras lumbares 4 ª y 5 ª a tres pacientes en tratamiento (Figuras 31 y 32). Estas cánulas se conectaron a un manómetro y se midieron y se inscribieron en gráficos las variaciones de la presión dentro del disco vertebral que se producían con las variaciones de las presiones de tracción pélvica que se aplicaban en la sesión de tratamiento de DVC, tal como se puede visualizar en los gráficos de la Figura 33, correspondientes a diferentes pacientes. La presión dentro del disco está expresada en milímetros de mercurio (mm Hg) y las fuerzas de distracción se expresan en libras.
figura 33
FIGURA 33

TRACCIÓN LUMBAR CONTINUA

arriba

Se describe el resultado de una investigación bibliográfica de experiencias con equipos algo antiguos similares al de Cyriac, que en 1949 con la innovación de dividir una camilla en dos partes, una fija y la otra móvil sobre ruedas, permitió su difusión en todo el mundo occidental.

Se traccionan las correas de dos corsés, uno que rodea la pelvis y el otro al tórax, de los que existen diferentes modelos (actualmente reemplazado por almohadillas axilares). La fuerza de tracción se logra por medio de pesos en unos, de sistemas mecánicos en otros y también por sistemas electromecánicos que utilizan un motor. (Figura 26)

Algunos pacientes eran internados y se los traccionaba permanentemente con valores de tracción que se disminuían de noche, una práctica ya en desuso. Otros enfermos efectuaban sesiones de tracción en forma ambulatoria cuya duración, frecuencia y valores de potencia variaban a criterio del médico, algo que también fue en un progresivo desuso, aunque todavía hay algunos ortopedistas, fisioterapeutas y quiroprácticos que la siguen usando a pesar de sus inconvenientes.

La tracción vertebral figura en algunos textos médicos modernos y sus resultados difieren según los autores. “..con indicaciones restrictivas y sin indicios claros de ser inefectiva..” “..con resultados comparables a los de la cinesiterapia en casos de lumbalgia y lumbociatalgia..” (Lumbalgia II, Edit. Masson, año 1999, págs. 182 y 164). Otros la consideran inefectiva (La Columna Vertebral, Edit. Méd. Panamericana, año 1985, pág. 629) y para el Dr. Duri Gross, de la Universidad de Zurich tiene un 58 % de buenos o muy buenos resultados (Folia rheumatologica 2, Edit. C. Geigy, año 1965, pág 6) (ver Referencias 2, 3 y 4). Además, su efectividad estaba condicionada por los inconvenientes de su aplicación en el sistema europeo, entre los que algunos autores citan que:

  1. Tiene resultados inconsistentes cuando se emplean bajos valores de tracción y tiempos reducidos de las sesiones, condiciones muy comunes por el disconfort de los pacientes.
  2. La aplicación ambulatoria de la tracción en forma continua sin intermitencias dificulta las sesiones prolongadas por baja tolerancia de los pacientes.
  3. Es difícil de soportar la elevada fuerza de tracción necesaria para obtener una verdadera descompresión del espacio intervertebral, aunque no se pudo encontrar estudios no empíricos del comportamiento de la presión intradiscal realizados con equipos del tipo de Cyriac.
  4. El corsé torácico no es confortable y, en su aplicación en forma continua, puede dificultar el retorno venoso al corazón y entorpecer la respiración.

Para que este tratamiento pudiera tener probabilidad de éxito, habría que emplear altos valores de tracción en sesiones prolongadas, dos condiciones difíciles de conseguir por el deficiente diseño de los equipos europeos y la escasa tolerancia de los enfermos a la suma de esas dos condiciones. El organismo puede soportar sin sufrir lesiones, fuerzas de tracción mucho más elevadas de las que un paciente tolera en una sesión de tracción continua. Recién por arriba de los 200 kg. se pueden producir roturas en ligamentos y articulaciones de personas sanas. Otros factores importantes en el desuso de este tratamiento aparte de sus inconvenientes, fueron los adelantos de las técnicas quirúrgicas junto con los de los métodos de diagnósticos por imágenes que permiten efectuar cirugías de la columna lumbar con una gran precisión instrumental.

DESCOMPRESION VERTEBRAL ANTIGRAVITATORIA

arriba

Es una forma natural, no sólo de contrarrestar la fuerza de la gravedad sino de oponerse a ella, haciendo colgar el cuerpo de algunas de sus articulaciones. El cuerpo humano está preparado para colgar de cualquiera de sus extremidades y articulaciones excepto la cabeza que se apoya y sostiene sobre vértebras pequeñas y frágiles, el atlas y el axis.

Un ejemplo extremo de este colgar es el “bungee jumping”, un nuevo entretenimiento de aventura, imitación de una antiquísima práctica ritual entre algunos indígenas de Oceanía, en la que alguien se lanza al vacío desde una gran altura con una soga unida a un arnés ajustado a la pelvis y a las piernas. El peso corporal se multiplica por la velocidad de su caída, siendo difícil calcular la carga de la tracción que se soporta en su detención contenida por amortiguadores, un valor variable según el peso del cuerpo, para algunos quizás superior a los 100 kg.

Este efecto antigravitatorio puede ser experimentado en cualquier lugar que cuente con argollas o travesaños o barras paralelas para colgar de las manos o de los tobillos, piernas, o sostenerse con las manos sobre ellas con los brazos bien extendidos logrando así colgar desde los hombros, o equipos de gimnasia para colgar desde la cintura


Figura 34

Se puede experimentar inclusive hasta dentro del hogar, colocándose entre los respaldos de dos sillas y, tras sujetarse de ellos con las manos manteniendo los brazos bien extendidos, se levantan los pies. Estas simples acciones suelen producir un cierto alivio en algunos pacientes con enfermedad discal.

La terapia antigravitatoria tiene algunas contraindicaciones y algunos inconvenientes según el lugar del cuerpo desde donde se cuelgue. Fue utilizada en ortopedia con botas especiales, soportes para las piernas, corsés torácicos, planos inclinados, etc., aunque no en forma generalizada y hasta hace algunas décadas. Todavía figura en algunos tratados médicos de esa época. Existen camillas antigravitatorias que algunos pocos aún siguen utilizando; no se encontraron estudios de su acción sobre la presión intradiscal.

 

FUNDAMENTOS DE LOS METODOS DE DESCOMPRESION VERTEBRAL
arriba

Al margen de predisposiciones, problemas congénitos, malformaciones y factores de riesgo laborales, el factor que más gravita en el deterioro de los discos lumbares es la ACCIÓN DE LA LEY DE LA GRAVEDAD que actúa permanentemente sobre ellos haciéndoles soportar el peso del tórax, brazos, cabeza y vísceras. Esta carga se acentúa, ya sea dentro del hogar o en los trabajos, con ciertos movimientos, grandes esfuerzos corporales, sedentarismo excesivo, sobrepeso, la actividad habitual de la vida diaria que las mejoras y los adelantos del modernismo modificaron negativamente para los discos acentuando su deterioro. Hasta el estar sentado significa una carga mayor que el estar de pie o caminar. La posición de acostado neutraliza el efecto de la gravedad y facilita el suministro de oxígeno y nutrientes a los discos, un proceso que durante el día es relativamente ineficiente.

El desgaste de los discos lumbares se inicia en la juventud, pierden agua, elasticidad, se desecan, se aplastan, se debilitan, aumenta la presión intradiscal y se rompen algunas fibras internas del anillo fibroso. Estos son daños mecánicos que una mayoría tolera sin ningún malestar, pero otros los sufren como Enfermedad Discal Degenerativa.

Al perder altura los discos, las vértebras se aproximan entre sí, se aflojan los ligamentos, aparece una movilidad anormal entre ellas, se aproximan las caras articulares laterales que, al sufrir mayores pesos y fricciones, se inflaman pudiendo llegar a una artrosis. También pueden estrecharse los orificios por donde pasan las raíces nerviosas y la misma médula espinal.

Se produce una protrusión del disco que, cuando es lateral y hacia atrás puede comprimir tejidos vecinos, venas, arterias o raíces nerviosas dando origen a una hernia de disco. Hay inflamación con dolor local que, si también se comprime algún nervio, puede ocasionar molestias en miembros inferiores, a veces ciática. Puede haber trastornos en la marcha por falta de oxígeno cuando hay compresión de alguna arteria. La inflamación puede provocar una contractura defensiva de los músculos paravertebrales que aumenta más el dolor y la compresión.

La compresión excesiva provoca daños a todos los componentes de la columna, uno de los sistemas biomecánicos más complejos del organismo, y sus lesiones aumentan esa compresión en un círculo vicioso que impide su recuperación y prolonga y agrava el cuadro patológico.

La descompresión permanente de la zona enferma es el objetivo de cualquier tratamiento curativo, lo que logra muy rápido la cirugía y, en algunos casos, también se puede obtener con los métodos de descompresión vertebral, aunque en forma no tan inmediata, insumiendo mucho más tiempo y esfuerzos. Puede reparar lesiones que ningún otro método consigue y mejora la nutrición y un mejor funcionamiento de los discos vertebrales.

arriba